Leemos sobre una protesta de los pobladores del Oeste pampeano, reclamando por las aguas del río Atuel. Este río es utilizado por los mendocinos desde los años '40 para regar cultivos en San Rafael. Esta acción acabó dejando sin agua a una región enorme, el Oeste pampeano. Hemos tratado este tema hace pocos días, y continuaremos dándole el espacio que se merece una reivindicación ambiental muy antigua, y olvidada por muchos. ¿Cuanto cuesta pelearse con la burguesía mendocina?
Por el río Atuel, cortaron rutas en Santa Isabel
domingo, 26 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Declaración del Consejo Superior Profesional de Geología
Maipú 645 - 1er piso -C1006ACG-CABA
TE-Fax 4322-2820- cspgeo@fibertel.com.ar
Ante una falsa la disyuntiva de minería o calidad ambiental
La discusión del tema minero está atravesada por posturas y creencias que no dejan espacio para un debate racional, basada en la exposición de argumentos técnicamente respaldados, generándose, por el contrario, espacios de fuerte confrontación y violencia, La repetición sistemática de frases mediáticas se impone a cualquier argumento respaldado en realidades técnicas. Los rumores se convierten en verdades indiscutidas. Se soslaya abiertamente que en muchos países del mundo se extraen substancias minerales en explotaciones a cielo abierto y también en nuestro país desde hace veinte años, sin que se comprueben los graves daños y las catástrofes ambientales denunciadas.
Debemos manifestar que la explotación a cielo abierto o de forma subterránea, no es una alternativa para los proyectos mineros: es una imposición resultante de la técnica y la economía y que, asimismo, para la explotación a cielo abierto se han diseñado y ejecutan técnicas operativas que aseguran que el impacto ambiental, inevitable de toda actividad humana, se mantenga por debajo de los máximos admitidos por las legislaciones. Coparticipan en ellas geólogos que se desempeñan con alto grado de profesionalismo y comportamiento ético.
En realidad parecería que el objetivo fuera impedir las explotaciones mineras en general, contraponiéndolas, como alternativa excluyente, a la agricultura o descalificándola con el falazmente mentado excesivo consumo de agua.
La controversia nos atañe ya que la geología es parte principal de los proyectos mineros en sus etapas de prospección y exploración, que debe estar inexorablemente a cargo de geólogos, obligatoriamente matriculados en los consejos jurisdiccionales que correspondan, conforme las leyes nacionales y provinciales vigentes.
En la posterior etapa de explotación la principal responsabilidad corresponde a los ingenieros de minas, asistidos por geólogos, en tanto que en la gestión ambiental la responsabilidad es asumida por equipos multidisciplinarios en el que participan profesionales geólogos, en temas tales como disposición y control de escombreras y diques de cola, abastecimiento de agua, control de los acuíferos, etc.
Entre nuestros matriculados, aquellos que se desempeñan en la actividad minera lo hacen con eficiencia, responsabilidad y ética profesional. Adicionalmente, cabe destacar que la mayoría de las tareas directivas y gerenciales de las empresas son realizadas por profesionales argentinos de diferentes disciplinas.
Desde el punto de vista legal la minería, en su totalidad, es una actividad lícita, regida por el Código de Minería, ley 1919, que se aproxima a los 140 años de vigencia y es el que establece la propiedad, formas de concesión y condiciones en las que se deben realizar todas las tareas mineras de prospección, exploración y explotación, incluyendo la protección del ambiente en su Título Tercero De las condiciones de explotación - Arts. 246 al 268 CM - .
La discusión no es minería si o no. O si el cielo abierto es mejor o peor que el laboreo subterráneo. El estudio de impacto ambiental, que obligatoriamente forma parte esencial de cada proyecto minero, debe ser realizado por profesionales de las distintas especialidades implicadas –en los que ineludiblemente también participan geólogos- y las autoridades de aplicación de cada jurisdicción, deben aprobar, desaprobar o exigir opciones alternativas hasta que los impactos del proyecto resulten compatibles con una explotación ambientalmente sustentable. Esta decisión de la autoridad de aplicación esta, en la mayoría de las jurisdicciones provinciales, antecedida por audiencias públicas en la que los distintos sectores de la comunidad pueden expresar sus opiniones y por ello conforman ámbitos favorables para el análisis y la discusión.
Se advierte claramente que las opiniones referidas al tema minero están polarizadas por prejuicios y/o creencias y también se la defiende o condena por cuestiones políticas coyunturales. Los anti de ayer son los pro de hoy y viceversa. En este contexto resulta imposible generar un marco para el diálogo constructivo.
Asimismo, entre algunos opositores de la explotación minera se encuentran actores con intereses variopintos (políticos, electorales, sectoriales, etc.) que con gran experiencia y presencia mediática instauran mentiras que son aceptadas por la opinión pública por el desconocimiento general sobre este tema.
Se falta a la verdad sin pestañear: se afirma que la minería mata, produce cáncer, lleva a la falta de agua, desertifica, que parte del NOA es desértico por culpa de las explotaciones mineras, que el agua se enturbió o cambió de color o gusto, que la Comunidad Europea prohibió la minería, o que una niña en Catamarca murió por culpa de la minería, hecho desmentido por sus padres.
Una investigación realizada por FUNCEI -Fundación Centro de Estudios Infectológicos- presidida por el Dr. Daniel Stamboulian, en la zona de impacto de Minera Alumbrera y que demuestra la falsedad de los argumentos sobre los impactos negativos de la actividad minera en la salud, es ignorada por los medios, que “contrario sensu” comunican falsas creencias y mitos sobre el tema.
En casi 20 años de actividad en regiones como la Patagonia o el NOA se explotan yacimientos a cielo abierto sin impactos graves y/o irreversibles en el ambiente. Entendiendo por ambiente a todo aquello que rodea a la explotación en sus aspectos físico, biológicos y socio económicos.
No obstante, las empresas mineras deben entender que la temática es desconocida por el grueso de las poblaciones eventualmente impactadas por los proyectos mineros y por lo tanto comprensible la generación de conflictos que deben ser resueltos por la vía de la explicación, la utilización de antecedentes y documentación fehaciente que respalde cada afirmación.
La falta de información sobre un tema que es eminentemente técnico y que en el pasado reciente ha sido predominantemente materia exclusiva de especialistas, se agrava cuando se instala en los medios y cualquiera se manifiesta como un experto y propala falsa y/o sesgada información que produce incertidumbre y miedo en la comunidad. Además su utilización con fines políticos y el descreimiento de la población en sus instituciones configuran un contexto muy preocupante.
Todos debemos ser parte activa de la búsqueda de las soluciones.
· Los profesionales, en nuestro caso, debemos utilizar los mejores conocimientos y prácticas para que la actividad minera se encuadre dentro de los márgenes ambientales establecidos en la medición de todos sus impactos.
· La obligación de la política es fortalecer las instituciones específicas de la actividad minera y ambiental, que sean públicamente reconocidas por su prestigio científico- técnico e independencia en sus decisiones. Además revisar algunos aspectos económicos de la normativa vigente que, recordemos, fueron establecidos en un momento absolutamente distinto al actual, en lo referente a los mercados de los minerales, particularmente los metalíferos. Es necesario además considerar el destino y forma de utilización de los ingresos generados por los gravámenes a la actividad minera, para concretar un efectivo desarrollo socioeconómico de las regiones y comunidades cercanas a los proyectos. Cabría también analizar si dada la creciente importancia económica de la actividad minera en la economía nacional, no sería conveniente su inclusión en los programas de las escuelas medias.
· Las empresas deben cumplir a raja tabla con la normativa ambiental vigente y establecer una justa cuota de Responsabilidad Social Empresaria que haga de la minería una actividad sustentable.
Finalmente cabe expresar:
Que la minería en sí no es ni buena ni mala, como cualquier actividad humana impacta, sí, pero deben minimizarse los impactos que cada proyecto produce. Es irrefutable que la vida moderna no sería tal de no existir minería, pero también que las empresas mineras deben ajustarse estrictamente a las regulaciones ambientales. Es falsa la disyuntiva minería o ambiente. La minería puede desarrollarse en un marco de absoluto respeto a la calidad ambiental.
Se debe discutir sobre bases serias, todo fanatismo es destructivo. Sobre todo debe haber educación e información. Es necesario que las autoridades gubernamentales, empresas y comunidad dialoguen, y aporten la comprensión generadora de los consensos, para que, en el respeto irrestricto a las normas, nuestros recursos minerales se conviertan en propulsores del desarrollo socioeconómico sustentable de nuestras economías regionales.
Buenos Aires, 22 Febrero 2012
Lic. Eduardo Rossi - Secretario CSPG
Dr. Claudio A. Párica - Vice-Presidente 1º CSPG
Lic. Luis A. Gallino - Presidente CSPG
TE-Fax 4322-2820- cspgeo@fibertel.com.ar
Ante una falsa la disyuntiva de minería o calidad ambiental
La discusión del tema minero está atravesada por posturas y creencias que no dejan espacio para un debate racional, basada en la exposición de argumentos técnicamente respaldados, generándose, por el contrario, espacios de fuerte confrontación y violencia, La repetición sistemática de frases mediáticas se impone a cualquier argumento respaldado en realidades técnicas. Los rumores se convierten en verdades indiscutidas. Se soslaya abiertamente que en muchos países del mundo se extraen substancias minerales en explotaciones a cielo abierto y también en nuestro país desde hace veinte años, sin que se comprueben los graves daños y las catástrofes ambientales denunciadas.
Debemos manifestar que la explotación a cielo abierto o de forma subterránea, no es una alternativa para los proyectos mineros: es una imposición resultante de la técnica y la economía y que, asimismo, para la explotación a cielo abierto se han diseñado y ejecutan técnicas operativas que aseguran que el impacto ambiental, inevitable de toda actividad humana, se mantenga por debajo de los máximos admitidos por las legislaciones. Coparticipan en ellas geólogos que se desempeñan con alto grado de profesionalismo y comportamiento ético.
En realidad parecería que el objetivo fuera impedir las explotaciones mineras en general, contraponiéndolas, como alternativa excluyente, a la agricultura o descalificándola con el falazmente mentado excesivo consumo de agua.
La controversia nos atañe ya que la geología es parte principal de los proyectos mineros en sus etapas de prospección y exploración, que debe estar inexorablemente a cargo de geólogos, obligatoriamente matriculados en los consejos jurisdiccionales que correspondan, conforme las leyes nacionales y provinciales vigentes.
En la posterior etapa de explotación la principal responsabilidad corresponde a los ingenieros de minas, asistidos por geólogos, en tanto que en la gestión ambiental la responsabilidad es asumida por equipos multidisciplinarios en el que participan profesionales geólogos, en temas tales como disposición y control de escombreras y diques de cola, abastecimiento de agua, control de los acuíferos, etc.
Entre nuestros matriculados, aquellos que se desempeñan en la actividad minera lo hacen con eficiencia, responsabilidad y ética profesional. Adicionalmente, cabe destacar que la mayoría de las tareas directivas y gerenciales de las empresas son realizadas por profesionales argentinos de diferentes disciplinas.
Desde el punto de vista legal la minería, en su totalidad, es una actividad lícita, regida por el Código de Minería, ley 1919, que se aproxima a los 140 años de vigencia y es el que establece la propiedad, formas de concesión y condiciones en las que se deben realizar todas las tareas mineras de prospección, exploración y explotación, incluyendo la protección del ambiente en su Título Tercero De las condiciones de explotación - Arts. 246 al 268 CM - .
La discusión no es minería si o no. O si el cielo abierto es mejor o peor que el laboreo subterráneo. El estudio de impacto ambiental, que obligatoriamente forma parte esencial de cada proyecto minero, debe ser realizado por profesionales de las distintas especialidades implicadas –en los que ineludiblemente también participan geólogos- y las autoridades de aplicación de cada jurisdicción, deben aprobar, desaprobar o exigir opciones alternativas hasta que los impactos del proyecto resulten compatibles con una explotación ambientalmente sustentable. Esta decisión de la autoridad de aplicación esta, en la mayoría de las jurisdicciones provinciales, antecedida por audiencias públicas en la que los distintos sectores de la comunidad pueden expresar sus opiniones y por ello conforman ámbitos favorables para el análisis y la discusión.
Se advierte claramente que las opiniones referidas al tema minero están polarizadas por prejuicios y/o creencias y también se la defiende o condena por cuestiones políticas coyunturales. Los anti de ayer son los pro de hoy y viceversa. En este contexto resulta imposible generar un marco para el diálogo constructivo.
Asimismo, entre algunos opositores de la explotación minera se encuentran actores con intereses variopintos (políticos, electorales, sectoriales, etc.) que con gran experiencia y presencia mediática instauran mentiras que son aceptadas por la opinión pública por el desconocimiento general sobre este tema.
Se falta a la verdad sin pestañear: se afirma que la minería mata, produce cáncer, lleva a la falta de agua, desertifica, que parte del NOA es desértico por culpa de las explotaciones mineras, que el agua se enturbió o cambió de color o gusto, que la Comunidad Europea prohibió la minería, o que una niña en Catamarca murió por culpa de la minería, hecho desmentido por sus padres.
Una investigación realizada por FUNCEI -Fundación Centro de Estudios Infectológicos- presidida por el Dr. Daniel Stamboulian, en la zona de impacto de Minera Alumbrera y que demuestra la falsedad de los argumentos sobre los impactos negativos de la actividad minera en la salud, es ignorada por los medios, que “contrario sensu” comunican falsas creencias y mitos sobre el tema.
En casi 20 años de actividad en regiones como la Patagonia o el NOA se explotan yacimientos a cielo abierto sin impactos graves y/o irreversibles en el ambiente. Entendiendo por ambiente a todo aquello que rodea a la explotación en sus aspectos físico, biológicos y socio económicos.
No obstante, las empresas mineras deben entender que la temática es desconocida por el grueso de las poblaciones eventualmente impactadas por los proyectos mineros y por lo tanto comprensible la generación de conflictos que deben ser resueltos por la vía de la explicación, la utilización de antecedentes y documentación fehaciente que respalde cada afirmación.
La falta de información sobre un tema que es eminentemente técnico y que en el pasado reciente ha sido predominantemente materia exclusiva de especialistas, se agrava cuando se instala en los medios y cualquiera se manifiesta como un experto y propala falsa y/o sesgada información que produce incertidumbre y miedo en la comunidad. Además su utilización con fines políticos y el descreimiento de la población en sus instituciones configuran un contexto muy preocupante.
Todos debemos ser parte activa de la búsqueda de las soluciones.
· Los profesionales, en nuestro caso, debemos utilizar los mejores conocimientos y prácticas para que la actividad minera se encuadre dentro de los márgenes ambientales establecidos en la medición de todos sus impactos.
· La obligación de la política es fortalecer las instituciones específicas de la actividad minera y ambiental, que sean públicamente reconocidas por su prestigio científico- técnico e independencia en sus decisiones. Además revisar algunos aspectos económicos de la normativa vigente que, recordemos, fueron establecidos en un momento absolutamente distinto al actual, en lo referente a los mercados de los minerales, particularmente los metalíferos. Es necesario además considerar el destino y forma de utilización de los ingresos generados por los gravámenes a la actividad minera, para concretar un efectivo desarrollo socioeconómico de las regiones y comunidades cercanas a los proyectos. Cabría también analizar si dada la creciente importancia económica de la actividad minera en la economía nacional, no sería conveniente su inclusión en los programas de las escuelas medias.
· Las empresas deben cumplir a raja tabla con la normativa ambiental vigente y establecer una justa cuota de Responsabilidad Social Empresaria que haga de la minería una actividad sustentable.
Finalmente cabe expresar:
Que la minería en sí no es ni buena ni mala, como cualquier actividad humana impacta, sí, pero deben minimizarse los impactos que cada proyecto produce. Es irrefutable que la vida moderna no sería tal de no existir minería, pero también que las empresas mineras deben ajustarse estrictamente a las regulaciones ambientales. Es falsa la disyuntiva minería o ambiente. La minería puede desarrollarse en un marco de absoluto respeto a la calidad ambiental.
Se debe discutir sobre bases serias, todo fanatismo es destructivo. Sobre todo debe haber educación e información. Es necesario que las autoridades gubernamentales, empresas y comunidad dialoguen, y aporten la comprensión generadora de los consensos, para que, en el respeto irrestricto a las normas, nuestros recursos minerales se conviertan en propulsores del desarrollo socioeconómico sustentable de nuestras economías regionales.
Buenos Aires, 22 Febrero 2012
Lic. Eduardo Rossi - Secretario CSPG
Dr. Claudio A. Párica - Vice-Presidente 1º CSPG
Lic. Luis A. Gallino - Presidente CSPG
miércoles, 22 de febrero de 2012
Mucha rabia
Hemos insistido mucho en la necesidad de volver al tren y al Estado. No es posible que al Gobierno le tengan que estallar los problemas en la mano para decidirse a la cirugía mayor.
Cuando se anunció el traslado de los subtes a la Ciudad de Buenos Aires estuvimos en desacuerdo (aunque por eso no nos llamò nadie). El manejo de estas estructuras debe hacerse con una autoridad central interjurisdiccional. Así como se hace con el Riachuelo -Matanza, asì debiera hacerse con los medios de transporte de millones de laburantes. Los que usan el transporte público son en su mayoría gente que viene del Conurbano.
Y ya que estamos, no existen justificaciones suficientes para no tener los mejores trenes del mundo, los màs seguros y cómodos. No estamos hablando de astronautas a Marte. Estamos hablando de una industria que nuestro país ya manejó y supo ser pionera en Latinoamérica. El Estado debe invertir en esta industria de base, y dejarse de dar vueltas. No alcanza con la fabriquita de Chascomús y el galponcito de Tafí Viejo, ni comprar material de rezago en el Primer Mundo (o en Portugal!!!!).
La Facultad de Ingeniería de la UBA supo tener una ingeniería ferrocarrilera. Hace un par de años se recuperó, en forma de un posgrado. ¿Se decidrá el Gobierno a ponerse las pilas con este problema, y acudir a su aparato de CyT para poner a nuestro sistema de transporte en un nivel diferente?
Cuando se anunció el traslado de los subtes a la Ciudad de Buenos Aires estuvimos en desacuerdo (aunque por eso no nos llamò nadie). El manejo de estas estructuras debe hacerse con una autoridad central interjurisdiccional. Así como se hace con el Riachuelo -Matanza, asì debiera hacerse con los medios de transporte de millones de laburantes. Los que usan el transporte público son en su mayoría gente que viene del Conurbano.
Y ya que estamos, no existen justificaciones suficientes para no tener los mejores trenes del mundo, los màs seguros y cómodos. No estamos hablando de astronautas a Marte. Estamos hablando de una industria que nuestro país ya manejó y supo ser pionera en Latinoamérica. El Estado debe invertir en esta industria de base, y dejarse de dar vueltas. No alcanza con la fabriquita de Chascomús y el galponcito de Tafí Viejo, ni comprar material de rezago en el Primer Mundo (o en Portugal!!!!).
La Facultad de Ingeniería de la UBA supo tener una ingeniería ferrocarrilera. Hace un par de años se recuperó, en forma de un posgrado. ¿Se decidrá el Gobierno a ponerse las pilas con este problema, y acudir a su aparato de CyT para poner a nuestro sistema de transporte en un nivel diferente?
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martes, 21 de febrero de 2012
Megaexplotación agrícola: la Zona Muerta

Existe una Zona Muerta (Dead Zone) en el Golfo de México (lo que se ve en la foto). Es una región del mar que no tiene prácticamente vida, debido a la proliferación de algas que se nutren de los residuos de la actividad agrícola, desde los fertilizantes a las aguas servidas. La región donde se ubica es sobre la desembocadura del Mississipi, que recoge estas aguas usadas por el Hombre en una cuenca muy extensa de los EEUU. Esta Zona Muerta no es pequeña, abarca una superficie variable del orden de las decenas de miles de kilómetros cuadrados.
La Zona Muerta no es única, y hasta el momento se han registrado más de un centenar de ellas, de tamaños variables.
Ya que estamos tan preocupados por el agua y la ecología, no vendría mal que pusiéramos atención en los efectos que causa el uso de fertilizantes en nuestras aguas. Si miramos con atención este mapa de las Zonas Muertas confeccionado por la NASA, podemos ver dos zonas en nuestro país.
Teléfono para Proyecto Sur y Clarín, que estas zonas no están en Catamarca ni en San Juan.

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lunes, 20 de febrero de 2012
Ciencia 2.0 y minería
En SciDev net encontramos un sitio que busca colocar atención sobre los problemas de la CyT en el Tercer Mundo. El mismo es muy interesante. En el artículo de abajo se habla sobre el problema que afronta nuestro país hermano al intentar la explotación propia de un recurso mineral.
Y esto también nos ayuda a pensar que para tener el manejo de nuestros recursos naturales, debemos conquistar la independencia tecnológica.
La Ciencia 2.0 debe partir de esta base que hemos conquistado, y empezar a plantear las problemáticas más complejas en las que nos vamos metiendo, al avanzar este nuevo Estado sobre las realidades económicas y sociales.
Los científicos debemos empezar a hacernos cargo de que la lucha por la CyT en nuestro país no termina con el ingreso al CONICET o por más subsidios para "Promoción General del Conocimiento".
Bolivia: falta de pericia retrasa explotación de litio - SciDev.Net
Y esto también nos ayuda a pensar que para tener el manejo de nuestros recursos naturales, debemos conquistar la independencia tecnológica.
La Ciencia 2.0 debe partir de esta base que hemos conquistado, y empezar a plantear las problemáticas más complejas en las que nos vamos metiendo, al avanzar este nuevo Estado sobre las realidades económicas y sociales.
Los científicos debemos empezar a hacernos cargo de que la lucha por la CyT en nuestro país no termina con el ingreso al CONICET o por más subsidios para "Promoción General del Conocimiento".
Bolivia: falta de pericia retrasa explotación de litio - SciDev.Net
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