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domingo, 20 de julio de 2014

China: La única verdad es la realidad ...

A veces usamos el apotegma en sentido triunfalista, otras veces necesitamos recordarlo para entender cómo se barajan las cartas de la política actual.

En esta foto Richard Nixon, el entonces presidente de EEUU, intenta comer con palitos junto a Mao Zedong (o Tsé Tung, como se decía antes). China se escribe 中国, que más o menos significa "país del centro". Del centro del mundo. O sea ...

Ciertamente estamos estableciendo una relación con una potencia económica emergente, a la cual no tenemos mucho más que ofrecerle que productos agrícolas o minerales, con algún procesamiento en el mejor de los casos. Claramente, no es una relación de igual a igual, o de casi iguales, como ha sido con Brasil hasta ahora. El acuerdo con China trae riesgos, uno de ellos el de repetir el esquema de Granero del Mundo (o de Frigorífico de Inglaterra) que tuvimos con Inglaterra hace 100 años. La lógica de base no parece ser demasiado diferente. Estará en la habilidad de los que delineen la sintonía fina de las políticas industriales en Argentina que esta relación no sea demasiado perjudicial para el desarrollo autónomo.

Este gobierno eligió el camino de la integración al mundo globalizado, defendiendo una porción de autonomía para el desarrollo interno, orientado básicamente a la satisfacción de las necesidades populares. De aquellas más urgentes como el hambre, a otras menos acuciantes, como el aire acondicionado y el auto. Por la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Patria, en ese orden, como decía el Vasco.

En este camino negoció con habilidad y patriotismo inéditos acuerdos para el pago de la deuda completa, como la única posibilidad existente. Estamos pagando deudas refinanciadas a su vez de negociados de deudas defaulteadas de la Dictadura, el alfonsinismo y el neoliberalismo. Todo junto. No había posibilidad de hacer otra cosa. Lo justo era revisarla y depurarla de las deudas falsas que nos fueron metidas de contrabando en la estatización de las deudas privadas hechas por Cavallo y Melconián, en 1982. Podemos leer sobre la génesis de esto en el brillante libro de Alejandro Olmos, "Todo lo que Ud quería saber sobre la deuda externa, y no le quisieron contar". Pero lamentablemente ya es historia. Podemos hasta continuar con el Juicio de la Deuda, pero está claro que para seguir en el camino del desarrollo no cabía otra que renegociar el conjunto, sin revisar. A pesar de esto, fue posible hacerlo en términos pagables, ya que no justos. Pero aún así, parte del mundo financiero sigue obcecado en darnos un correctivo. Y para esto hasta han ido en contra de los intereses de los estados del Primer Mundo. Y se ha visto que no les hace mella poner en riesgo al propio sistema financiero.

Claramente, tanto por impotencia como por cuestiones internas al imperialismo, el gobierno de EEUU no se movió para darle una mano a un gobierno que ha mostrado en varias ocasiones que no desea ser un paria del sistema, y ha mostrado más que voluntad en arreglar dentro de las reglas de juego del capitalismo. No es eso otra cosa que la quintaesencia del pensamiento económico peronista más tradicional.

Pero ciertamente que los embates con los fondos buitre dejan en una posición frágil a la Argentina frente a otros buitres, los internos. Para esto, los acuerdos con China y Rusia son de fundamental importancia. Arreglar con los malos de la otra cuadra, para que el de ésta no nos siga "cobrando peaje". Por ahora funciona, no hay más que ver a los cipayos del imperialismo quejarse o minimizar el acuerdo. Son las viudas del dólar.

Los acuerdos rigen sobre el comercio ya existente: la soja, las carnes, minerales. Los chinos van a continuar financiando las obras de infraestructura necesarias para la extracción y exportación de los productos primarios. Por eso las inversiones en el transporte de cargas. Vendrán también a tomar su parte en Vaca Muerta, como se ha hecho con Chevron. Fue una buena maniobra haber conseguido financiación para la construcción de una cuarta central nuclear, que aprovechará el conocimiento obtenido por los especialistas argentinos cuando la construcción de Atucha II. Una central nuclear es obra que es extraordinariamente cara, ahora tendrá financiación china, lo que permitirá que en un lapso corto de tiempo ahorremos divisas sustanciales, que hoy día estamos tirando a la marchanta con la importación de combustibles para la generación térmica. Esta sustitución de importaciones es multimillonaria en dólares, y ciertamente traerá alivio a las cuentas nacionales en el futuro.

Australia, hace ya décadas, miraba a su vecino crecer y se preparaba para eso. Hoy les vende minerales y servicios educativos. De alguna forma negociaron mejor su entrada en el espacio económico chino. Es deseable que los futuros gobiernos de nuestro país tengan la misma mirada larga que tiene Cristina, y nos mantengan en esta línea de crecimiento con inclusión.

sábado, 31 de mayo de 2014

El tren, de políticas, grafiteros y desentendimientos

El domingo pasado, unos pibes que se sentirían como el pebete de Irma Jusid, decidieron hacernos ver que eran muy antisistema y pintaron algunos de los vagones nuevos que estaban en exhibición en Puerto Nuevo. No es necesario repetir los argumentos de todo el debate que se suscitó. Creemos que en 6,7,8 se escucharon parte de los argumentos y se discutió en forma vehemente. Una vez más, la posta la tuvo Mocca, quien expresó muy certeramente cuál era el núcleo del problema que se suscitaba. Existe la idea en cierta progresía, encarnada en ese programa por Cinthia García, al respecto de que esto era una manifestación de arte juvenil, y que había que tratar de entenderla; y que también había que ver si el lugar estaba suficientemente vigilado para haber permitido ese acto.



Ciertamente el tema de los trenes, o mejor dicho, todos los temas que involucran a los trenes, son altamente sensibles. Por lo tanto, es una ingenuidad intentar reducirlos. Se trata de un problema político. Una de las consecuencias del desguace del Estado fue haber perdido este transporte de masas por excelencia, reducido a una porquería que andaba penosamente apenas en el Gran Buenos Aires. El kirchnerismo se dejó estar mucho tiempo para resolver el problema, hasta ahora, y creemos que nunca sabremos, si debido a ignorancia de la importancia del tema, de arreglos non sanctos con Moyano y la gangsta del transporte, a arreglos de funcionarios inescrupulosos con empresarios "nacionales"; o todo eso junto. Tarde, pero arrancando, el ministro Randazzo puso su proverbial eficiencia a resolver el tema, de esta vez con la bendición presidencial, o la orden. Más vale tarde que nunca. Y arrancó con movimientos interesantes, de recuperación y compra de material rodante.

Para quienes viajan y han viajado durante toda la Década Perdida, y bastante de la Ganada, el hecho de usar dos horas o más por día en vagones de tren sucios, helados o sofocantes, y grafitados, es todavía bastante penoso. De a poco, con los arreglos, reparaciones, mejoras en las estaciones y vagones, esta realidad cotidiana ha ido mejorando. Y nos consta que para el proletariado que trata de vivir en este sistema, la vida le ha ido cambiando. No es lo mismo llegar al laburo aterido de frío, luego de haber tratado de dormir en un vagón que huele a orines y restos de comida, que en un vagón donde se puede sentar, donde las ventanillas y las puertas cierran. Donde se puede ver en un cartel cuándo llega el tren, y hacia dónde va.Donde puede sacar el boleto con su tarjeta SUBE. El comentario de muchos de ellos es "hay que cuidarlos", "vamos a ver cuánto duran así", y etc. Claramente, esta política es popular y viene a resolver una de las tantas necesidades insatisfechas del pueblo trabajador. Claramente, se visualiza a Randazzo como el hacedor de este cambio, y al kirchnerismo como el garante de esta nueva situación (de paso, mostrando la capacidad increíble de reinventarse, siempre en un sentido popular). Por eso no es casualidad que los grandes medios le apunten a Randazzo, de formas no lineales, porque claramente no pueden decir directamente que están en contra de mejorar los ferrocarriles, sino tratando de golpear por otros lados. Por eso los "Pollos", por eso la sobreactuación en la cobertura de los accidentes y problemas. Éste es uno de los ejes. Lo que pase con los ferrocarriles está directamente atado a la suerte del gobierno popular. No podemos cerrar los ojos. Los ataques a los ferrocarriles son ataques al proyecto popular. El progresismo exacerbado no ve esto, y busca entender a unos pibes imbuídos de un individualismo que les hace creer que su enemigo es el Gobierno. No el Estado, no los grandes grupos económicos. Para ellos la transgresión es pintar un tren. No un yate o un auto de lujo.

Hoy llegó a Santa Rosa, La Pampa, una formación que salió de Once. Muy despacio, pero llegó. Tanto en Santa Rosa como en Catriló y Lonquimay hubo fiesta popular. Familias con chicos, viejos que lloraban y les mostraban a sus descendientes ese tren que los llevaba, que era su forma de visitar a sus familias, de poder viajar a Capital, de poder enlazarse con el resto del mundo sin tener que pagar fortunas por un pasaje de micro como es hoy. El tren es también el transporte de masas de larga distancia. La Felicidad del Pueblo es también poder viajar a larga distancia sin pagar una fortuna por ello. O simplemente, de poder viajar.



Nos hemos ocupado del tema. Seguiremos insistiendo