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martes, 3 de febrero de 2009

Lubertino y el Tibet

Eva Row escribió un post maravilloso, para variar, donde habla del portador sano de antisemitismo. Como creo que hay muchos con ese síndrome, y unos cuantos para los que ese antijudaísmo es su núcleo sicótico, voy a evitar por un ratito el tema de Gaza.

Supongamos que, una de las tantas veces en que China hace algo en el Tibet, ciudadanos indignados van a cascotear la embajada de China. Hasta ahí, todo normal. Luego, como el lenguaje de los pro-tibetanos empieza a bordear el racismo anti-chino, dirigentes locales de la colectividad china hacen algún tipo de declaración que no es totalmente del gusto de los pro-tibetanos. Como consecuencia, los pro-tibetanos van y le hacen escraches a los supermercados chinos, porque seguramente, algunos de ellos no están tan en contra de la política del gobierno chino. La titular del órgano de gobierno que debe velar por la concordia entre las colectividades y actuar contra el racismo sale a decir que, a pesar de repudiables, los actos anti-chinos son justificables por la política desastrosa del gobierno chino. Quedaría bastante claro que la responsable de ese sector está echando nafta al fuego, en vez de cumplir su tarea, que es la de prevenir un problema político serio al gobierno para el que trabaja. Tal vez, tratar de apaciguar los ánimos entre los involucrados.

Esta situación ya se repitió con otro figuretti que se cree bello, el cual, entre mirada y mirada al espejo, le creó un pequeño problema diplomático con Cuba a nuestro gobierno, con el asunto del refugio de Hilda Molina en la embajada nuestra en La Habana.

Me pregunto si esta doña figuretti, que vaya uno a saber cuáles pergaminos tenía para ocupar ese cargo, va a continuar creándole problemas al gobierno al que se debe. Pensar que por ahí pasó Zaffaroni, uno de los grandes del derecho argentino.

miércoles, 21 de enero de 2009

Esvásticas e Israel


Dudé mucho en escribir este post. Cada vez que hay un altercado donde Israel es el malo de la película, las reacciones histéricas se multiplican y el lenguaje alcanza voltajes carriotistas. Mucho grito y poco pensamiento, mucha CNN y poca información. Creo, de todas maneras, que es necesario escribir al respecto. Hay que hacerle frente a la demasiada desinformación, al demasiado prejuicio. No por lo que pueda ocurrir en Medio Oriente. Sería muy megalómano pretender que lo que se hace aquí pueda tener mucha o alguna incidencia en un proceso político que ocurre a miles de kilómetros de aquí. La paz en Medio Oriente será alcanzada cuando los pueblos involucrados lleguen a un acuerdo de coexistencia. Lo poco que podemos hacer/observar es apoyar las iniciativas de paz, tratando de entender que se trata del conflicto entre pueblos que son vecinos y parientes. Pero sí es importante por las consecuencias que este conflicto trae. Particularmente por el antijudaísmo que subyace en mucho de lo que se dice y muestra. Por el próximo atentado antijudío que vendrá en consecuencia, justificado por la "opinión pública" en función del sufrimiento palestino. Porque tenemos la obligación de entender las complejidades del asunto que abordamos. Tengo la impresión de un cierto regodeo en quienes escriben/dicen "sionismo (judaísmo) = nazismo", que al final viene a confirmar lo que tanto les inculcaron acerca de los judíos: la perversidad, la taimadez, la inintegrabilidad. Es como si estos autores estuvieran diciendo "vieron? los judíos son así". Entiendo los esfuerzos de muchos de los compañeros blogonautas para mostrar la variedad y diferencias entre ser sionista, israelí o judío. Pero para los autores que mencionaba antes fue, es, y será lo mismo. Simplemente por corrección política dicen "sionista" cuando en realidad piensan "judío".

Una pequeña anécdota personal de hace unos cuantos años: íbamos con una amiga y su padre, quien me acababa de conocer. El señor, sabiendo sólo mi nombre, se lanzó a una diatriba contra los judíos en el gran estilo facho argento. Cuando mi amiga le dijo que yo era judío (técnicamente, tengo ascendencia judía), el hombre se puso blanco y, sobre la marcha, cambió el discurso para continuar su diatriba contra "la derecha israelí". Más claro echale agua. No encuentro otra explicación que no sea este antijudaísmo subyacente, al hecho que se mida a Israel con una medida diferente a la de los otros países. Este mundo es pródigo en violencias de todo tipo, y sin embargo no se ven tamañas reacciones cuando uno de los protagonistas es otro que Israel.

Anda circulando por ahí un collage de fotos donde se pretende equiparar a Israel con el Estado Nazi, donde al lado de fotos de campos de concentración nazi se ponen fotos de víctimas palestinas de brutalidades cometidas por israelíes, para terminar con una bandera israelí con una esvástica en su centro. Todo acompañado por el texto "una imagen vale más que mil palabras". Como si fuera una demostración irrefutable, imagen por imagen, de la equivalencia de la Alemania nazi e Israel.

Como justamente detestamos el uso de la hipérbole para analizar cualquier situación, como no creemos que Néstor sea Hitler o que vivamos en una dictadura, podemos tratar de situar el problema:

1) Israel tiene poco más de 7 millones de habitantes, de los cuales casi 6 son judíos, y el resto, en su mayoría, son árabes y drusos. Unos 300 mil judíos viven en los territorios ocupados en 1967 (Cisjordania, Jerusalém Oriental y los Altos del Golán), donde viven también 3 millones de árabes palestinos.

2) Israel es una democracia parlamentaria. TODOS LOS CIUDADANOS ISRAELÍES, JUDÍOS, ÁRABES Y ETC VOTAN. Hay partidos para lo que uno quiera: derecha, izquierda, religiosos, laicos, árabes, rusos (sí, ruso), comunista. El congreso es variopinto, ya que casi todos, incluyendo los árabes israelíes, tienen representación. Igual que en los regímenes nazis, o no?

3) Israel es un país como cualquier otro: tiene laburantes, políticos, policías, chorros, putas, taxistas e intelectuales, comerciantes. Economistas neoliberales y keynesianos. Pilas de religiosos: judíos ortodoxos, rabinos liberales, curas católicos, sacerdotes coptos, ortodoxos armenios, protestantes de todas las variantes, bahai. Debe haber marcianos asesinos, pero deben ser muy pocos.

4) Los ciudadanos árabes israelíes, drusos y filipinos viven como el resto. No están confinados en guettos ni en bantustanes. Ejercen sus actividades, igual que los judíos. No hay campos de concentración ni limpiezas étnicas.

5) Hay controles de seguridad por todos lados: al entrar al super, en el tren, en el bar, en el aeropuerto. Pero los barrios son abiertos. No se ven countries. Hay pueblitos árabes, drusos, judíos, pequeñísimos y vecinos unos de los otros.

5) Egipto, el principal contrincante de Israel, llegó a entendimientos y a la firma de la paz con este último. Israel desocupó el Sinaí a cambio. Con Jordania también se firmó la paz. Hay conversaciones de paz con Siria. Hubo un principio de acuerdo con los palestinos, que por ahora está estancado, pero que ha llevado a una autonomía limitada de la Autoridad Palestina.

6) Israel ocupa, desde la Guerra de los 6 días, Cisjordania y Jerusalém oriental, los Altos del Golán y ocupó la Franja de Gaza, desde esa época y hasta 2006. Las dos primeras áreas pertenecían a Jordania, la segunda a Siria, y la tercera a Egipto. En todos esos años hubo fuertes intentos, sobre todo de la derecha israelí (de la de verdad), de anexar esas áreas para un Gran Israel. La resistencia palestina, encabezada por Arafat, consiguió sostenerse y colocar el problema de la existencia de un estado palestino a nivel mundial. Las condiciones de vida allí son bastante difíciles para los palestinos. No sólo por los obstáculos que coloca el estado israelí para la libertad de movimientos de la población palestina, sino también por la poca predisposición de los otros países de la región involucrados en ayudar efectivamente al desarrollo social de sus hermanos árabes.

Es en la ocupación que está el nudo del problema. Particularmente en esas tentativas israelíes de anexión completa de esos territorios ocupados, junto a la ideología religiosa de los fundamentalistas de uno y otro lado ("si dios nos dió esta tierra, por qué se la vamos a dejar a los otros?"), que le ha dado mucho espacio al terrorismo. Luego de muchas idas y vueltas existe un consenso, tanto entre israelíes como palestinos, de la necesidad de aceptar una convivencia. Tanto porque el terrorismo achica la cancha política, y deja sólo espacio a venganzas y retaliaciones en una espiral que nunca puede acabar. Son pueblos vecinos, que por fuerza tienen que encontrar una forma de convivir. Cada uno de los actos violentos allí, significan el luto, el miedo y la desesperación para familias palestinas e israelíes.

Por eso creo que es importante dar espacio a quienes pelean por la paz, no por la venganza. No hay causas que valgan la vida de chicos, de uno y otro lado. Por eso es que creo que ha sido muy saludable la política de Canal 7 de no dar espacio a más declaraciones guerreristas ni chicanas políticas, y si, por ejemplo, pasar el documental "Promesas", donde se puede ver qué piensan uno sobre el otro pueblo, chicos palestinos e israelíes. Y no hacer como el Página, que cortó la declaración de Barenboim al respecto de este conflicto, en su edición del 4 de enero, para mostrarlo más antiisraelí. La declaración entera (la misma) se puede leer en el Miradas al Sur del mismo día.

Para entender un poquito más lo de Gaza, sugiero leer ésto o ésto (Me reconcilié con Miradas al Sur, Anguita puede dormir tranquilo ahora)