Sacado de su face
¿Y si hablamos de corrupción en serio? (Parte II)
Hernán Brienza
El gran problema en la Argentina no es la corrupción. El problema es la educación. Evidentemente la calidad de nuestros establecimientos de enseñanza es muy baja, ya que el editor del Perfil.com, de Clarín, de TN, de Infobae y otros medios no tienen aprobado el nivel uno de lecto-comprensión del castellano. Puede ocurrir que, como en el caso de la gallina hayan puesto el huevo y por eso sus jefes los manden a cacarear, pero ese es otro tema. El autor de esta nota escribió la semana pasada:
“No se trata de defender la corrupción en esta nota. Quien escribe esta nota sólo ha recibido dinero a cambio de su trabajo, bueno o malo, equivocado o no. Siento una repulsa moral, heredada de cierto ascetismo cristiano, respecto de la riqueza rápidamente adquirida, considero con Honoré de Balzac que "detrás de toda gran fortuna siempre hay un crimen" y mira con desconfianza, incluso, a los apropiadores de plusvalía. De lo que se trata en este texto es de comprender no de justificar. De explicar que no es reprimiendo en un show mediático a un par de ladrones que se lucha contra la corrupción, porque ella está adherida como la hiedra al financiamiento de la política”.
Les hago una pregunta, compañeros poetas, ¿de verdad no entienden este párrafo? ¿Tan brutos e ignorantes son? ¿No saben leer? ¿No saben interpretar? ¿O, en realidad, saben leer y les están mintiendo a sus lectores? Y si les mienten a sus lectores por órdenes de sus jefes y ni siquiera se animan a firmar sus notas responsabilizándose de las sandeces que hace, porque saben que están realizando mala praxis, no son unos corruptos sinvergüenzas que se regalan al mejor postor por un sanguchito y una coca? Quien titula “Un periodista K justifica la corrupción” a secas ¿es bruto y malintencionado él o alguien le ordena hacer ese trabajito sucio? Del “Gran Diario Argentino”, que sustrajo a la familia Graiver Papel Prensa y perjudicó al Estado con una compra fraudulenta, el mismo que estafó a los jubilados con las operaciones de acciones de las AFJP, el mismo que extorsionó a todos los argentinos, vía el Estado, para quedarse con un monopolio mediático, el mismo trust que tiene cuentas en el exterior evadiendo impuestos de todos los argentinos, se puede esperar cualquier cosa. Pero de Perfil, es sorprendente, porque es mala intención o discapacidad cognitiva sino moral. Una pena.
Y ahora sí, pasemos a lo importante. El teórico Robert Dahl en su fundacional libro Politics, Economics and Welfare, escrito ya en 1953, reduce la democracia a una cuestión procedimental y la resume en cuatro criterios que definen a los sistemas políticos:
a) Derecho a voto.
b) Igualdad de voto.
c) Subordinación de los funcionarios no elegidos a los elegidos.
d) Posibilidad de alternativa en el gobierno.
e) Pluralidad de fuentes de información.
f) Oportunidad de políticas y candidatos alternativos.
Tomando esta definición básica de democracia que no es la única ni la mejor, pero es la más aceptada en Ciencia Política, uno podría decir que nuestro sistema ha atravesado diferentes momentos. Aclaro: esta es una definición mínima y conservadora, como les gusta a los intelectuales y periodistas liberales conservadores como los de Clarín, La Nación, Perfil, etcétera, por lo tanto, estoy teorizando en la cancha ajena.
En el siglo XIX, la supuesta época de oro del liberalismo republicano conservador, el sistema político argentino no cumplía casi ninguno de los preceptos. El b) y el c) quizás sí. Sin embargo, nuestros teóricos vernáculos añoran aquellos años en los que pocos tenían derecho a voto, no había alternancia en el gobierno –siempre gobernaba el partido oficial-, no había pluralidad de información, y sólo podían gobernar los ricos. Por esa razón se llamó a ese período, el Orden Conservador o la República Oligárquica. Me gusta categorizar ese periodo como el de “cuasi democracia” o “semi república”.
Durante el siglo XX, los constantes caprichos del liberalismo pretoriano sometió a la sociedad argentina al festival sangriento de los golpes de Estado y las dictaduras militares. Las mayorías seguían sin poder votar libremente.
Nacida en términos procedimentales, en 1983, el sistema democrático de partidos comenzó a cumplir con algunos de los requisitos de la definición de Dahl y Charles Lindblom, sobre todo los cuatro primeros criterios. Pero con el paso de los años, con la brutal concentración de Medios de Comunicación, la capacidad competitiva de los candidatos se va haciendo más corta, más breve, más mezquina. Hoy, en la Argentina, es imposible hacer política sin recursos. Y los recursos se obtienen de los grandes grupos económicos y mediáticos o del financiamiento de la política. Sin el financiamiento espurio de la política, sólo pueden competir los ricos, como en el siglo XIX, entonces la “democracia” se convierte en el gobierno de los poderosos, es decir, “el gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos”, dicho esto malversando la cita de Abraham Lincoln. Claro, la corrupción –el financiamiento espurio- no garantiza la “democracia”, pero amplía las posibilidades de competitividad. Como escribió el autor de la nota la semana pasada: “la corrupción democratiza la política de forma espeluznante”, es decir de forma terrorífica. Pero, claro, al inmoral del editor de Clarín, de Perfil y de Infobae -utilizo el singular porque ¿será el mismo editor o jefe?- se le olvidó poner la palabra “espeluznante”, entonces, el lector estúpido cae en la trampa y lee “un periodista K justifica la corrupción”… (Son tan lindos, chicos…) y, en realidad, lo que estoy diciendo es que la corrupción es terrorífica, espeluznante, pero a pesar de eso amplía la posibilidad de competitividad del sistema democrático.
En este punto hay que aclarar lo siguiente: el sistema democrático continúa restringido; es decir, sólo pueden hacer política aquellos que son ricos u obtienen recursos desde los oficialismos. Y ahí está el corazón de la cuestión, sólo que el e(o)nanismo intelectual de los periodistas e intelectual mercenarios no alcanzaron a ver: Quien no tiene recursos no puede hacer política. Pero de ese desafío deberá hacerse cargo la sociedad. Mientras la sociedad sea cómplice de los medios de comunicación actuales seguirá quedando presa de los ricos y/o de los que se financian espuriamente.
Yo, Hernán Brienza, deseo que haya otra forma de hacer política, sólo cumplo con describir lo que veo. Porque soy un convencido de que la “verdad” –así, chiquita, humilde, entre comillas- nos hace libres. Y la estupidez, la miseria, la mezquindad y la miserabilidad nos hace esclavos de los poderosos. Ser filosóficamente Cínico es decir la verdad aunque duela. Ser hipócrita es mentir, ocultar, tapar la propia miseria. Escribo esto desde un diario hecho por trabajadores, de trabajadores que han sido víctimas de un empresario corrupto e inescrupuloso como Sergio Spolszki, quien también se ha beneficiado con el financiamiento de la política.
Por lo demás, liberen a Milagro Sala.
Mostrando entradas con la etiqueta kirchnerismo. Mostrar todas las entradas
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domingo, 29 de mayo de 2016
domingo, 17 de abril de 2016
El sol está saliendo
Después de cuatro meses de ignonimias y desastres, el sol empezó a salir ...
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sábado, 9 de abril de 2016
Si la tocan a Cristina.....
El 13 y siempre, bancando a Cristina donde estés!!!
No crea la antipatria que se la va a llevar de arriba
PD: no lleven a sus chicos, no es un acto de los años felices. Calzado cómodo, documentos y tratar de no ir solo. Avisar a otra gente a dónde fue uno. De paso, bufanda o pañuelo grande y un limón, por si los gases
No crea la antipatria que se la va a llevar de arriba
PD: no lleven a sus chicos, no es un acto de los años felices. Calzado cómodo, documentos y tratar de no ir solo. Avisar a otra gente a dónde fue uno. De paso, bufanda o pañuelo grande y un limón, por si los gases
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domingo, 14 de febrero de 2016
Hora de ir aflojando con el sectarismo
Grimson habla sobre lo ocurrido con el triunfo de Macri, nuestra derrota y la tarea política que nos espera. Imperdible.
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miércoles, 10 de febrero de 2016
¡¡Volvió la alegría, vieja!!
Otra vez al aire El Sorete!
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miércoles, 20 de enero de 2016
El kirchnerismo no puede seguir obviando al sindicalismo
Lo tomamos del blog de Salinas, Pájaro Rojo. Nos pareció un análisis excelente sobre cómo el kirchnerismo no puede fosilizarse en una especie de Junta Coordinadora como la de las épocas de Alfonsín
La cita original, aquí
El texto de Gabriel Fernández sigue abajo
FPV POLÉMICA
El gran río, los brazos, el delta
Por GABRIEL FERNÁNDEZ / LA SEÑAL MEDIOS – Área rea Periodística de Radio Gráfica
Si abrevamos en el concepto de contradicción, hallaremos varias opciones interpretativas. Nos interesa, sin cerrarnos, esa variante inteligente que mientras admite la existencia del contraste, sabe o al menos intenta, diferenciar entre el principal y los secundarios. Todo esto acompasado por apreciaciones más cotidianas: el ser humano es muy variado, por tanto su proceder es diverso. Y lo es aún cuando proceda colectivamente de modo unificado. ¿Y el movimiento obrero? Ya veremos.
Por estas horas, como ratificando el decir de sus adherentes duros en las semanas recientes, Cristina Fernández de Kirchner se refirió a los “dirigentes sindicales”. Lo hizo con dos asertos esenciales, en pocos minutos de charla grabada por un celular: son todos más o menos parecidos, los metió en la bolsa, y son ajenos, pues los derechos los defiende cada miembro del pueblo sin intermediarios, cada integrante “empoderado”.
Late allí –CFK no lo dice, seamos honestos- pero late, otra dualidad con intensidad política: kirchnerismo – peronismo. De la objeción al reclamo por el impuesto a las ganancias se pasa, en lo tácito, a recriminar ausencias e indisciplinas. Alejamientos. Pero más por debajo aún se palpa, al menos lo siente quien vivió varios períodos y no sólo el más reciente, aquél antiguo disconformismo, aquella lejana incomodidad, de las capas medias del movimiento para con los sindicalistas.
Esto no lo hace saber nuestra líder más votada y sin dudas portadora de logros gubernamentales extraordinarios que hemos marcado sin cesar en estas páginas, pero si lo manifiestan con total franqueza los militantes más duros de su vertiente: ahora no reclaman, ahora donde están, son unos traidores, pactaron con Macri, etc. Usted los lee continuamente, o usted dice y escribe esas mismas cosas lector, y sabe a lo que nos referimos sin exagerar.
Ahora bien, el dilema no es sencillo. Hemos indicado que se trata de militantes de nuestro movimiento; no estamos hablando de esos gorilones que odian a Cristina, al kirchnerismo, al peronismo, al populismo, a Chávez y a todo lo mejor que construyó América latina en la Década realmente Ganada. Por tanto, en primera instancia: tienen pleno derecho a debatir y a plantear diferencias. No viene por ahí la objeción de este texto; ya verá.
Vamos un tranco hacia atrás. Un puñado de dirigentes se desprendió del movimiento nacional hace varios años. Grave error que puede equipararse con el deletéreo concepto de traición. Pero resultaron eso: un puñado de dirigentes que en modo alguno representan a los centenares y más de sindicatos y sindicalistas que permanecieron firmes junto al gobierno nacional y popular. Para empezar entonces, una generalización es injusta, aunque además errónea. Si el conjunto del sindicalismo hubiera aceptado la coordinación de las corporaciones, empezando por Clarín, el gobierno de Cristina hubiera caído antes de los comicios del 22 de noviembre.
Luego, es pertinente señalar que tras la fuga de esos pocos sindicalistas, el gobierno impulsó la creación de una agrupación juvenil asentada en empleados del Estado. Esto hay que decirlo, porque no es eso lo que está mal: ser militante no es ser ñoqui, ser militante es entregar la vida cotidiana al mejoramiento del país. Eso son los pibes a los cuales hacemos referencia. El problema es que un agrupamiento de esa naturaleza, no está en condiciones de conducir hegemónicamente un movimiento bravío como el peronismo y mucho menos, de disciplinar al gremialismo en la Argentina.
No se trata de un deber ser. Es una realidad. La mayoría de los sindicatos argentinos no traicionaron nada en este período. Han crecido gracias al proceso industrializador impulsado por el kirchnerismo, lo han agradecido y han movilizado… hasta que se lo permitió esa hegemonía juvenil. Porque créase o no, en este período los sindicatos integraron a una masa enorme de nuevos militantes de base; delegados, activistas, pibes que también se lanzaron a bregar por un mundo mejor… pero que poseen diferencias sociales con los antedichos.
Meses atrás, cuando todavía el debate en el movimiento se asentaba en quién sería el candidato y si se ganaba en primera o segunda vuelta, un dirigente sindical de extrema confianza dijo a este periodista “estuve pensando; está muy bueno lo de los patios de la Rosada cuando habla Cristina, muy bueno… pero ¿sabés qué? ¡Son patios blancos!”. Le pregunté que quería indicar y explicó: “Nuestros pibes no pueden entrar, van y quedan afuera, después ya no van, es todo de La Campora, y nada más, son chicos macanudos, pero están dejando fuera a trabajadores de su misma edad, que quieren ir a ¡respaldar a Cristina! Ahí tenemos un problema”, señaló, perspicaz.
Y más. En diálogo más reciente con un sincero –en privado- militante de la famosa agrupación juvenil en cuestión, aseveró: “También ¿era necesario que tuviéramos todos todos los cargos en las listas y la mayoría de los funcionarios en los ministerios?”. Está claro. Quien suponga que esto es propaganda de La Nación que lo crea y entonces no se habla más, la verticalidad se impone para todos y todas y no se discute nada. Pero el movimiento nacional discute, corcovea, se enoja y plantea. Porque si no, los errores se repiten. Por ejemplo: ¿A nadie se le ocurrió que los sindicatos afines, los que se quedaron valga la reiteración, merecían puestos adecuados en el Ministerio de Trabajo? ¿Nadie supuso que para mejorar la actividad electoral el sindicalismo tenía derecho a insertar candidatos en las listas?
Pregunta simple: ¿Por qué no?
Es decir, el alejamiento se fue construyendo paso a paso, desde la asunción de Cristina hasta el presente. Derivó en la formación de un frente con identidad peronista al costado del Frente para la Victoria –a nuestro entender el FPV es la verdadera representación del movimiento nacional- y concluyó con una fuga de votos apreciable. Esos votos no podían ser contenidos en su totalidad porque estaban influenciados por otros factores, especialmente mediáticos, pero si parcialmente de haberse elaborado con más tacto el vínculo con el movimiento obrero organizado y con sectores de identidad peronista histórica.
No renegamos de nuestras palabras: hemos señalado oportunamente que el pueblo argentino vota populismo de centroizquierda y podemos realizar una narración ajustada, comicio por comicio en el orden ejecutivo nacional, que refrenda el comentario. Alguien dirá que los sindicatos no encarnan claramente ese perfil de centroizquierda. Entonces señalamos: no conocen a los gremios y a sus dirigentes que quedaron de este lado de la línea; no son nazis, ni fascistas ni corporativistas. Son compañeros con ideas bastante avanzadas y ya muy distantes de Moyano, ni qué hablar de Barrionuevo o Venegas. No los conocen porque muchos militantes de las capas medias también se guían por la orientación que reciben de los medios concentrados.
Pero además: no hay populismo sin sindicatos. Lo que es decir, como hemos indicado: no hay proyecto nacional sin movimiento obrero. La ausencia de Moyano se hizo sentir por su capacidad para arrastrar a la UTA, por la incapacidad propia para retener a la UTA, pero sobre todo por el destrato oficial hacia los sindicatos que se afirmaron en la defensa del Proyecto Nacional y Popular sin recibir un reconocimiento adecuado. Sin cámaras ni medios para hacerse ver y oír (salvo los nacional – populares carentes de financiamiento) y sin reuniones adecuadas con las áreas de Economía, Trabajo y Desarrollo Social.
Ahora bien. Todo este texto tiene la intención de amalgamar lo que se está desperdigando porque ya está visto que con una sola vertiente –el kirchnerismo- aunque sea la más votada y la más movilizada, no se logra vencer. Vencer en toda la línea, no sólo electoralmente, si se entiende. Y porque la reverberancia callejera de la adhesión del movimiento obrero organizado es una de las grandes armas culturales del movimiento nacional para combatir las campañas comunicacionales imperiales. Porque el kirchnerismo es un peronismo y no puede desplegarse sin integrar a su contradicción previa, no antagónica. Si la niega, pierde un componente de la elaboración.
Si el kirchnerismo no es un peronismo, como pretenden algunos entusiastas, entonces el kircherismo es una agrupación de clase media motorizada por individuos desorganizados que se juntan en una plaza convocados desde las redes sociales para efectuar demandas justas. Eso está muy bien pero con eso no se ganan las elecciones ni la hegemonía cultural nacional. La responsabilidad siempre recae en el liderazgo mayor. Entonces, este es un texto, también, destinado a respaldar a Cristina Fernández de Kirchner. A plantearle que sin el peronismo y sin el movimiento obrero organizado, ella pasaría de ser la jefa del movimiento en general, a la jefa de La Cámpora. Y lo que queremos es que asuma integralmente el liderazgo.
Pero el liderazgo está relacionado con la persuasión. Cada sector debe sentirse reconocido por el conductor, porque cuando hay zonas de exclusión la intensidad militante baja y los compañeros no saben bien qué hacer para apoyar un proceso que apoyan. Es común entre los dirigentes que arriban al peronismo desde la izquierda malinterpretar nuestra historia y presuponer que este movimiento es elementalmente vertical. No lo ha sido, ni con Perón, no lo es ni puede serlo, pues sus variados componentes encarnan fuerzas reales que batallan por salir a luz, expresarse y obtener cuotas de poder decisorio. Por tanto, tampoco es “elemental”: eso del choripán es un problema de La Nación y satélites, pero las ideas que fluyen por estos barrios son bien complejas.
Desde Jauretche y Scalabrini hasta Ubaldini, desde Cooke hasta Laclau, desde Rearte hasta Ongaro, desde Walsh hasta Ferla, desde el programa de Huerta Grande hasta los 23 puntos de la CGT, desde Perón hasta Cristina pasando por Néstor, por sólo citar un puñado, se registran dentro del peronismo tremendos y violentos debates democráticos –si, como discute nuestro pueblo, con energía y participación- que a su vez encarnan intereses profundos y vigorosos. La anulación de esos cruces a través de la hegemonía verticalizada sobre una agrupación, que además carece de la organización social de base adecuada, resulta letal y fuerza que los planteos emerjan descoordinados por aquí y por allá. El intento de encauzar esa trayectoria en pensadores como Ricardo Forster, una simplicación costosa.
Es claro que Cristina es jefa y cabalmente representativa. Es claro que La Cámpora es numéricamente importante y ha canalizado una militancia joven y valiosa. Lo que no es claro es porqué la líder y sus compañeros no dialogan con el resto del movimiento para incluirlo y potenciar así su propio desarrollo. Ahora bien, si quienes ocupan ese lugar recurren a la sencilla caracterización de toda disidencia como traición (a este periodista, por caso), estaremos condenados a configurarnos como una vertiente de los sectores medios altamente movilizados pero sin posibilidades cabales de victoria ante deficiencias para abarcar el arco social propio.
Y además, sesgando hacia un detalle: ¿quién fue el genio que desde Canal 7 dispuso en los últimos tres años que en los actos públicos y masivos del oficialismo se enfocara sólo las banderas de La Cámpora? ¿Creyeron que no se notaría que volcaban la cámara cuando arribaban el Evita, el Kolina, los sindicatos, los agrupamientos sociales? La dirección periodística de las transmisiones de esos magníficos eventos logró transformar enormes movilizaciones populares en festivales de muchachos porteños. Lo cual se constituyó en un verdadero festival para los medios concentrados.
En la lectura del tiempo histórico corto, puede suponerse que el kirchnerismo inventó todo desde la nada. Esa puede ser incluso, la legítima percepción de sus hacedores. Legítima pero equivocada. El pensamiento nacional con epicentro en el forjismo, el movimiento obrero pese a las defecciones y las organizaciones sociales en el último tramo del siglo anterior, mantuvieron banderas que fueron retomadas. La gran gesta del 19 y 20 de diciembre del 2001 quebró la cerviz del neoliberalismo y abrió las puertas al paso de la historia. Felizmente, el kirchnerismo observó esa herencia, se montó sobre ella y condujo la nación hacia un progreso que años antes resultaba impensable.
La admisión de ese decurso enriquece. Es doloroso que algunos compañeros supongan que desmerece los logros del tramo reciente: los realza como parte de una historia de luchas sorprendente, inteligente y heroica. Pero algo más para terminar: es preciso sacudirse esa prevención social en contra de los sindicatos. Ese gesto cultural que aleja porque lleva a percibir ajenidad sobre un espacio vertebral del movimiento nacional y popular, y por lo tanto del Proyecto que con gallardía el kirchnerismo ha llevado adelante.
Los cambios los hacen los pueblos. Las franjas militantes contribuyen a acompañar, esclarecer y organizar. Cuando se alejan y pretenden decirle a los pueblos todo lo que tienen que hacer, están sustituyendo sus organizaciones, pero sobre todo sus ritmos, sus culturas, sus representaciones genuinas. Estamos a tiempo de ensamblar lo propio. Somos una potencia extraordinaria. Podemos ser una totalidad sin abandonar nuestras concepciones parciales.
La cita original, aquí
El texto de Gabriel Fernández sigue abajo
FPV POLÉMICA
El gran río, los brazos, el delta
Por GABRIEL FERNÁNDEZ / LA SEÑAL MEDIOS – Área rea Periodística de Radio Gráfica
Si abrevamos en el concepto de contradicción, hallaremos varias opciones interpretativas. Nos interesa, sin cerrarnos, esa variante inteligente que mientras admite la existencia del contraste, sabe o al menos intenta, diferenciar entre el principal y los secundarios. Todo esto acompasado por apreciaciones más cotidianas: el ser humano es muy variado, por tanto su proceder es diverso. Y lo es aún cuando proceda colectivamente de modo unificado. ¿Y el movimiento obrero? Ya veremos.
Por estas horas, como ratificando el decir de sus adherentes duros en las semanas recientes, Cristina Fernández de Kirchner se refirió a los “dirigentes sindicales”. Lo hizo con dos asertos esenciales, en pocos minutos de charla grabada por un celular: son todos más o menos parecidos, los metió en la bolsa, y son ajenos, pues los derechos los defiende cada miembro del pueblo sin intermediarios, cada integrante “empoderado”.
Late allí –CFK no lo dice, seamos honestos- pero late, otra dualidad con intensidad política: kirchnerismo – peronismo. De la objeción al reclamo por el impuesto a las ganancias se pasa, en lo tácito, a recriminar ausencias e indisciplinas. Alejamientos. Pero más por debajo aún se palpa, al menos lo siente quien vivió varios períodos y no sólo el más reciente, aquél antiguo disconformismo, aquella lejana incomodidad, de las capas medias del movimiento para con los sindicalistas.
Esto no lo hace saber nuestra líder más votada y sin dudas portadora de logros gubernamentales extraordinarios que hemos marcado sin cesar en estas páginas, pero si lo manifiestan con total franqueza los militantes más duros de su vertiente: ahora no reclaman, ahora donde están, son unos traidores, pactaron con Macri, etc. Usted los lee continuamente, o usted dice y escribe esas mismas cosas lector, y sabe a lo que nos referimos sin exagerar.
Ahora bien, el dilema no es sencillo. Hemos indicado que se trata de militantes de nuestro movimiento; no estamos hablando de esos gorilones que odian a Cristina, al kirchnerismo, al peronismo, al populismo, a Chávez y a todo lo mejor que construyó América latina en la Década realmente Ganada. Por tanto, en primera instancia: tienen pleno derecho a debatir y a plantear diferencias. No viene por ahí la objeción de este texto; ya verá.
Vamos un tranco hacia atrás. Un puñado de dirigentes se desprendió del movimiento nacional hace varios años. Grave error que puede equipararse con el deletéreo concepto de traición. Pero resultaron eso: un puñado de dirigentes que en modo alguno representan a los centenares y más de sindicatos y sindicalistas que permanecieron firmes junto al gobierno nacional y popular. Para empezar entonces, una generalización es injusta, aunque además errónea. Si el conjunto del sindicalismo hubiera aceptado la coordinación de las corporaciones, empezando por Clarín, el gobierno de Cristina hubiera caído antes de los comicios del 22 de noviembre.
Luego, es pertinente señalar que tras la fuga de esos pocos sindicalistas, el gobierno impulsó la creación de una agrupación juvenil asentada en empleados del Estado. Esto hay que decirlo, porque no es eso lo que está mal: ser militante no es ser ñoqui, ser militante es entregar la vida cotidiana al mejoramiento del país. Eso son los pibes a los cuales hacemos referencia. El problema es que un agrupamiento de esa naturaleza, no está en condiciones de conducir hegemónicamente un movimiento bravío como el peronismo y mucho menos, de disciplinar al gremialismo en la Argentina.
No se trata de un deber ser. Es una realidad. La mayoría de los sindicatos argentinos no traicionaron nada en este período. Han crecido gracias al proceso industrializador impulsado por el kirchnerismo, lo han agradecido y han movilizado… hasta que se lo permitió esa hegemonía juvenil. Porque créase o no, en este período los sindicatos integraron a una masa enorme de nuevos militantes de base; delegados, activistas, pibes que también se lanzaron a bregar por un mundo mejor… pero que poseen diferencias sociales con los antedichos.
Meses atrás, cuando todavía el debate en el movimiento se asentaba en quién sería el candidato y si se ganaba en primera o segunda vuelta, un dirigente sindical de extrema confianza dijo a este periodista “estuve pensando; está muy bueno lo de los patios de la Rosada cuando habla Cristina, muy bueno… pero ¿sabés qué? ¡Son patios blancos!”. Le pregunté que quería indicar y explicó: “Nuestros pibes no pueden entrar, van y quedan afuera, después ya no van, es todo de La Campora, y nada más, son chicos macanudos, pero están dejando fuera a trabajadores de su misma edad, que quieren ir a ¡respaldar a Cristina! Ahí tenemos un problema”, señaló, perspicaz.
Y más. En diálogo más reciente con un sincero –en privado- militante de la famosa agrupación juvenil en cuestión, aseveró: “También ¿era necesario que tuviéramos todos todos los cargos en las listas y la mayoría de los funcionarios en los ministerios?”. Está claro. Quien suponga que esto es propaganda de La Nación que lo crea y entonces no se habla más, la verticalidad se impone para todos y todas y no se discute nada. Pero el movimiento nacional discute, corcovea, se enoja y plantea. Porque si no, los errores se repiten. Por ejemplo: ¿A nadie se le ocurrió que los sindicatos afines, los que se quedaron valga la reiteración, merecían puestos adecuados en el Ministerio de Trabajo? ¿Nadie supuso que para mejorar la actividad electoral el sindicalismo tenía derecho a insertar candidatos en las listas?
Pregunta simple: ¿Por qué no?
Es decir, el alejamiento se fue construyendo paso a paso, desde la asunción de Cristina hasta el presente. Derivó en la formación de un frente con identidad peronista al costado del Frente para la Victoria –a nuestro entender el FPV es la verdadera representación del movimiento nacional- y concluyó con una fuga de votos apreciable. Esos votos no podían ser contenidos en su totalidad porque estaban influenciados por otros factores, especialmente mediáticos, pero si parcialmente de haberse elaborado con más tacto el vínculo con el movimiento obrero organizado y con sectores de identidad peronista histórica.
No renegamos de nuestras palabras: hemos señalado oportunamente que el pueblo argentino vota populismo de centroizquierda y podemos realizar una narración ajustada, comicio por comicio en el orden ejecutivo nacional, que refrenda el comentario. Alguien dirá que los sindicatos no encarnan claramente ese perfil de centroizquierda. Entonces señalamos: no conocen a los gremios y a sus dirigentes que quedaron de este lado de la línea; no son nazis, ni fascistas ni corporativistas. Son compañeros con ideas bastante avanzadas y ya muy distantes de Moyano, ni qué hablar de Barrionuevo o Venegas. No los conocen porque muchos militantes de las capas medias también se guían por la orientación que reciben de los medios concentrados.
Pero además: no hay populismo sin sindicatos. Lo que es decir, como hemos indicado: no hay proyecto nacional sin movimiento obrero. La ausencia de Moyano se hizo sentir por su capacidad para arrastrar a la UTA, por la incapacidad propia para retener a la UTA, pero sobre todo por el destrato oficial hacia los sindicatos que se afirmaron en la defensa del Proyecto Nacional y Popular sin recibir un reconocimiento adecuado. Sin cámaras ni medios para hacerse ver y oír (salvo los nacional – populares carentes de financiamiento) y sin reuniones adecuadas con las áreas de Economía, Trabajo y Desarrollo Social.
Ahora bien. Todo este texto tiene la intención de amalgamar lo que se está desperdigando porque ya está visto que con una sola vertiente –el kirchnerismo- aunque sea la más votada y la más movilizada, no se logra vencer. Vencer en toda la línea, no sólo electoralmente, si se entiende. Y porque la reverberancia callejera de la adhesión del movimiento obrero organizado es una de las grandes armas culturales del movimiento nacional para combatir las campañas comunicacionales imperiales. Porque el kirchnerismo es un peronismo y no puede desplegarse sin integrar a su contradicción previa, no antagónica. Si la niega, pierde un componente de la elaboración.
Si el kirchnerismo no es un peronismo, como pretenden algunos entusiastas, entonces el kircherismo es una agrupación de clase media motorizada por individuos desorganizados que se juntan en una plaza convocados desde las redes sociales para efectuar demandas justas. Eso está muy bien pero con eso no se ganan las elecciones ni la hegemonía cultural nacional. La responsabilidad siempre recae en el liderazgo mayor. Entonces, este es un texto, también, destinado a respaldar a Cristina Fernández de Kirchner. A plantearle que sin el peronismo y sin el movimiento obrero organizado, ella pasaría de ser la jefa del movimiento en general, a la jefa de La Cámpora. Y lo que queremos es que asuma integralmente el liderazgo.
Pero el liderazgo está relacionado con la persuasión. Cada sector debe sentirse reconocido por el conductor, porque cuando hay zonas de exclusión la intensidad militante baja y los compañeros no saben bien qué hacer para apoyar un proceso que apoyan. Es común entre los dirigentes que arriban al peronismo desde la izquierda malinterpretar nuestra historia y presuponer que este movimiento es elementalmente vertical. No lo ha sido, ni con Perón, no lo es ni puede serlo, pues sus variados componentes encarnan fuerzas reales que batallan por salir a luz, expresarse y obtener cuotas de poder decisorio. Por tanto, tampoco es “elemental”: eso del choripán es un problema de La Nación y satélites, pero las ideas que fluyen por estos barrios son bien complejas.
Desde Jauretche y Scalabrini hasta Ubaldini, desde Cooke hasta Laclau, desde Rearte hasta Ongaro, desde Walsh hasta Ferla, desde el programa de Huerta Grande hasta los 23 puntos de la CGT, desde Perón hasta Cristina pasando por Néstor, por sólo citar un puñado, se registran dentro del peronismo tremendos y violentos debates democráticos –si, como discute nuestro pueblo, con energía y participación- que a su vez encarnan intereses profundos y vigorosos. La anulación de esos cruces a través de la hegemonía verticalizada sobre una agrupación, que además carece de la organización social de base adecuada, resulta letal y fuerza que los planteos emerjan descoordinados por aquí y por allá. El intento de encauzar esa trayectoria en pensadores como Ricardo Forster, una simplicación costosa.
Es claro que Cristina es jefa y cabalmente representativa. Es claro que La Cámpora es numéricamente importante y ha canalizado una militancia joven y valiosa. Lo que no es claro es porqué la líder y sus compañeros no dialogan con el resto del movimiento para incluirlo y potenciar así su propio desarrollo. Ahora bien, si quienes ocupan ese lugar recurren a la sencilla caracterización de toda disidencia como traición (a este periodista, por caso), estaremos condenados a configurarnos como una vertiente de los sectores medios altamente movilizados pero sin posibilidades cabales de victoria ante deficiencias para abarcar el arco social propio.
Y además, sesgando hacia un detalle: ¿quién fue el genio que desde Canal 7 dispuso en los últimos tres años que en los actos públicos y masivos del oficialismo se enfocara sólo las banderas de La Cámpora? ¿Creyeron que no se notaría que volcaban la cámara cuando arribaban el Evita, el Kolina, los sindicatos, los agrupamientos sociales? La dirección periodística de las transmisiones de esos magníficos eventos logró transformar enormes movilizaciones populares en festivales de muchachos porteños. Lo cual se constituyó en un verdadero festival para los medios concentrados.
En la lectura del tiempo histórico corto, puede suponerse que el kirchnerismo inventó todo desde la nada. Esa puede ser incluso, la legítima percepción de sus hacedores. Legítima pero equivocada. El pensamiento nacional con epicentro en el forjismo, el movimiento obrero pese a las defecciones y las organizaciones sociales en el último tramo del siglo anterior, mantuvieron banderas que fueron retomadas. La gran gesta del 19 y 20 de diciembre del 2001 quebró la cerviz del neoliberalismo y abrió las puertas al paso de la historia. Felizmente, el kirchnerismo observó esa herencia, se montó sobre ella y condujo la nación hacia un progreso que años antes resultaba impensable.
La admisión de ese decurso enriquece. Es doloroso que algunos compañeros supongan que desmerece los logros del tramo reciente: los realza como parte de una historia de luchas sorprendente, inteligente y heroica. Pero algo más para terminar: es preciso sacudirse esa prevención social en contra de los sindicatos. Ese gesto cultural que aleja porque lleva a percibir ajenidad sobre un espacio vertebral del movimiento nacional y popular, y por lo tanto del Proyecto que con gallardía el kirchnerismo ha llevado adelante.
Los cambios los hacen los pueblos. Las franjas militantes contribuyen a acompañar, esclarecer y organizar. Cuando se alejan y pretenden decirle a los pueblos todo lo que tienen que hacer, están sustituyendo sus organizaciones, pero sobre todo sus ritmos, sus culturas, sus representaciones genuinas. Estamos a tiempo de ensamblar lo propio. Somos una potencia extraordinaria. Podemos ser una totalidad sin abandonar nuestras concepciones parciales.
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martes, 5 de enero de 2016
El sitio del compañero Navarro
Accedan con frecuencia a El Destape Web, el sitio del compañero Roberto Navarro, que le está poniendo el cuerpo a la información de este lado de la grieta.
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Roberto Navarro
domingo, 25 de octubre de 2015
La Grieta
Lo encontramos en facebook, no sabemos quién es su autora
A pesar de que se vienen otros tiempos, y que debemos mirar cómo seguir manteniendo una mayoría, es bueno recordar que hay un Nosotros-Ellos y que esos Ellos jamás nos "perdonarán" por lo hecho.
ME GUSTA LA GRIETA.
Lo lamento por ustedes que se asustan, pero a mí, me encanta la grieta.
Me encanta que haya un abismo entre tipos que odian tener que tributar por la riqueza que acumulan, y yo. Me encanta que haya una grieta enorme entre mujeres con cuerpo de mujeres y alma de mujeres que pueden sospechar que niñas de 12 años “se embarazan” para no trabajar. Amo que una gran muralla más enorme que la muralla china me separe de personas que en nombre de la corrupción que existe, se oponen a que nuestra patria tenga trenes y petróleo para poder moverse y crecer. Adoro esa grieta visible que me separa de otras mujeres que han parido hijos con hombres, y que juntos sostienen que la lucha de madres como Estela, Hebe o Sonia, que vieron los cuerpos de sus hijos torturados hasta morir o desvanecerse en la nada, es un kiosquito de “derechos humanos”. Amo estar a una grieta de distancia de la gente que - a pesar de tener trabajo, empleo, crédito, universidades públicas y gratuitas, hijos que se reciben y encuentran trabajo en fábricas y laboratorios,- insiste en medir el bienestar común en proporción directa a cuántos dólares puede adquirir por mes. Gente con el alma estrecha, por decirlo con cariño. Porque – a pesar de que muchos de ellos son de odio fácil, odian nimiedades como la cadena, la carterita de marca y lo que venga, porque tiene ganas de odiar, nomás- yo a muchos los quiero porque son mis amigos. Pero la grieta está, y está bueno que este. A mí, me separa una grieta enorme, inmensa, de las personas que aman lo que Francisco dice pero no hacen lo que él hace, porque le tienen miedo y entonces rabia a los pobres, a los “negros”, a los distintos. A mí me separa un abismo de las personas que eligen a un tipo que promete entrar con tanques militares a las villas o que besa y abraza a los pobres porque lo mandó su jefe de prensa admirador de Hitler. A mí que no recibí ni asignación universal, ni porcrear, ni jubilación, ni subisidios para el agro, ni volé en arsat, ni uso trenes nuevos, ni monté una empresa familiar, ni casi nada, a mí, me separa una enorme y clara grieta de las personas mezquinas que putean por todo con verdadero odio, y que dicen que en este país no se puede pensar distinto mientras insultan y maldicen como piratas ingleses a cualquier brotecito de amor celeste y blanco. O festejan las decisiones de un juez extranjero que nos perjudica. Yo quiero estar separada por una grieta bien honda de la gente que espera una devaluación como se espera una estrella fugaz y en vez de la ve de la paz o de la victoria elige el dedo odiador de fack you.
Yo celebro que exista una grieta. De este lado, del que yo me paro todas las mañanas para ir a un futuro colectivo brilloso, me acompañan millones de personas buenas, de buena fe, trabajadoras, que se levantan temprano y salen a ganarse el día, que no cagan a nadie, que construyen un país con sus manos , que le dan de comer a sus hijos, que confían, que honran la memoria de sus padres, y que, cuando pueden, descansan, bailan, charlan, abrazan, se ríen y comparten una mesa con los suyos.
A mí me gustan las grietas que separan lo claro de lo oscuro, lo árido de lo fértil, lo individual de lo colectivo, el amor del odio, lo cálido de lo frío, la verdad con errores pero humilde de la hipocresía. Me gustan las grietas además, porque he visto muchas veces, crecer florcitas obstinadas y hermosas, entre las grietas más tristes de los muros más altos y las zanjas más feroces. No me vengan con estar todos unidos. Yo no odio. Los que me conocen saben que no odio. Pero nunca voy a estar de ese lado de la orilla de los que sí odian porque se sienten asustados o superiores. Unanse ustedes, y si quieren, cambien. Todo lindo, cada uno en su orilla. GB.
A pesar de que se vienen otros tiempos, y que debemos mirar cómo seguir manteniendo una mayoría, es bueno recordar que hay un Nosotros-Ellos y que esos Ellos jamás nos "perdonarán" por lo hecho.
ME GUSTA LA GRIETA.
Lo lamento por ustedes que se asustan, pero a mí, me encanta la grieta.
Me encanta que haya un abismo entre tipos que odian tener que tributar por la riqueza que acumulan, y yo. Me encanta que haya una grieta enorme entre mujeres con cuerpo de mujeres y alma de mujeres que pueden sospechar que niñas de 12 años “se embarazan” para no trabajar. Amo que una gran muralla más enorme que la muralla china me separe de personas que en nombre de la corrupción que existe, se oponen a que nuestra patria tenga trenes y petróleo para poder moverse y crecer. Adoro esa grieta visible que me separa de otras mujeres que han parido hijos con hombres, y que juntos sostienen que la lucha de madres como Estela, Hebe o Sonia, que vieron los cuerpos de sus hijos torturados hasta morir o desvanecerse en la nada, es un kiosquito de “derechos humanos”. Amo estar a una grieta de distancia de la gente que - a pesar de tener trabajo, empleo, crédito, universidades públicas y gratuitas, hijos que se reciben y encuentran trabajo en fábricas y laboratorios,- insiste en medir el bienestar común en proporción directa a cuántos dólares puede adquirir por mes. Gente con el alma estrecha, por decirlo con cariño. Porque – a pesar de que muchos de ellos son de odio fácil, odian nimiedades como la cadena, la carterita de marca y lo que venga, porque tiene ganas de odiar, nomás- yo a muchos los quiero porque son mis amigos. Pero la grieta está, y está bueno que este. A mí, me separa una grieta enorme, inmensa, de las personas que aman lo que Francisco dice pero no hacen lo que él hace, porque le tienen miedo y entonces rabia a los pobres, a los “negros”, a los distintos. A mí me separa un abismo de las personas que eligen a un tipo que promete entrar con tanques militares a las villas o que besa y abraza a los pobres porque lo mandó su jefe de prensa admirador de Hitler. A mí que no recibí ni asignación universal, ni porcrear, ni jubilación, ni subisidios para el agro, ni volé en arsat, ni uso trenes nuevos, ni monté una empresa familiar, ni casi nada, a mí, me separa una enorme y clara grieta de las personas mezquinas que putean por todo con verdadero odio, y que dicen que en este país no se puede pensar distinto mientras insultan y maldicen como piratas ingleses a cualquier brotecito de amor celeste y blanco. O festejan las decisiones de un juez extranjero que nos perjudica. Yo quiero estar separada por una grieta bien honda de la gente que espera una devaluación como se espera una estrella fugaz y en vez de la ve de la paz o de la victoria elige el dedo odiador de fack you.
Yo celebro que exista una grieta. De este lado, del que yo me paro todas las mañanas para ir a un futuro colectivo brilloso, me acompañan millones de personas buenas, de buena fe, trabajadoras, que se levantan temprano y salen a ganarse el día, que no cagan a nadie, que construyen un país con sus manos , que le dan de comer a sus hijos, que confían, que honran la memoria de sus padres, y que, cuando pueden, descansan, bailan, charlan, abrazan, se ríen y comparten una mesa con los suyos.
A mí me gustan las grietas que separan lo claro de lo oscuro, lo árido de lo fértil, lo individual de lo colectivo, el amor del odio, lo cálido de lo frío, la verdad con errores pero humilde de la hipocresía. Me gustan las grietas además, porque he visto muchas veces, crecer florcitas obstinadas y hermosas, entre las grietas más tristes de los muros más altos y las zanjas más feroces. No me vengan con estar todos unidos. Yo no odio. Los que me conocen saben que no odio. Pero nunca voy a estar de ese lado de la orilla de los que sí odian porque se sienten asustados o superiores. Unanse ustedes, y si quieren, cambien. Todo lindo, cada uno en su orilla. GB.
lunes, 13 de julio de 2015
Sobre el artículo (o cuentito) de Filkins, el periodista de The New Yorker que entrevistó a Cristina
Leímos el artículo de un tal periodista Filkins, de una revista muy apreciada por las intelligentzias "liberals" del Primer Mundo, llamada "The New Yorker".
El artículo está bien escrito, pero el periodista de The New Yorker no puede evitar caer en las burradas de todos los periodistas que buscan justificar su prejuicio y darle aires de misterio donde no lo hay .... lo lamentable es que estos reportajes dan una idea equivocada de las cosas. Y esto es particularmente peligroso cuando se trata de medios del Primer Mundo, por más intelectuales que sean, o "liberals", como les gusta llamar a un cierto izquierdismo light y snob que se cultiva en las sociedades desarrolladas. Que la cadena Fox nos tire mierda, bueno, es esperable. Que lo haga CNN, es para empezar a preocuparse. Y si lo hacen los medios considerados progresistas, estamos en problemas.
El artículo, a pesar de su mejor conformación, no deja de seguir el "relato" de los medios de por aquí. Hace algunas concesiones, por ejemplo que Clarín no siempre dice la verdad, o que Nisman tenía una vida un tanto disipada.
Pero no deja de caer en ciertas cosas que debieran llamar la atención de alguien que se supone es un experto en países donde pasan cosas raras y los jerarcas mandan a matar a los desafectos.
Una de ellas, ya clásica. Filkins pone mucho énfasis en las conversaciones telefónicas entre D'Elía, Fernandito Esteche y el tipo de la mezquita de Flores... como si los grandes asuntos entre Estados fueran a ser arreglados por unos cuatro de copas, todos argentinos. Suponiendo que fuera cierto el arreglo, el Gobierno lo hubiera hecho con representantes oficiales, de gobierno a gobierno. Un arreglo así no hubiera sido ilegal. El autor lo pone un poco en duda, pero no tanto, porque le dedica varios párrafos. Y así como le da énfasis a cómo cuida su apariencia Cristina, y un poquito cómo lo hacía Nisman, y darle mucho énfasis al enriquecimiento de Cristina, no parece saber que el patrimonio de Nisman está un poquito difícil de explicar. Tambien parece no saber que la ex de Nisman era parte de la banda de Stiuso, ni de la importancia descomunal que parece tener el tema económico para la ex. Ni que hablar de la madre de Nisman, que pareció no haber tenido demasiada congoja, al menos como para impedirle vaciar las cajas de seguridad que mantenían con el fallecido. Esto parece que Filkins no lo sabía, o no quiso usarlo para armar su cuentito.
Le da énfasis al mal carácter de Cristina, y a algunas declaraciones o chascarrillos que para nosotros son pavadas, pero para estos buenos escritores, poco amigos de la verdad, sirven para construir un relato tipo "Cristina es Catalina la Grande", o una Cleopatra que manda matar a los que se le ponen entre ceja y ceja.
Para Filkins, todos los jueces que tomaron el caso son adictos al Gobierno. Ningún análisis de cómo han sido las cosas con el poder judicial, apenas un sobrevuelo sobre las actividades de Stiuso. Se olvida de mencionar la "Pista Siria". Y no le parece raro que el documento que dice haber leído Eliaschev, que era un informe reservado de un funcionario iraní al presidente de ese país hubiera estado escrito en inglés. Tampoco profundiza en el caso Antonini Wilson, al que cita como una muestra de las relaciones non sanctas entre Chávez y los Kirchner.
Y siempre, tomando como fuentes yanquis a tipos de los servicios de allá. Se ve que, en definitiva, la visión desde el Imperio la ponen los tipos de Inteligencia. Capaz que no hay otras.
Suponemos que en pro de armar un cuentito a gusto del prejuicio de sus lectores, una dictadora peronista que mata a los que osan investigarla, Filkins fue juntando los pedazos que le interesaban, sin profundizar demasiado. Algo en que los periodistas suelen caer. Al principio de la entrevista con Cristina, Filkins le dice que le había impresionado lo de la bajada de cuadros de dictadores de la Escuela Naval. O sea, se ve que mezcló ESMA con Colegio Militar. Son detalles que no importan en si, pero que revelan en definitiva cuál es la profundidad en la investigación en que estos periodistas se manejan.
Claro, al tipo no se le ocurre preguntarse por qué no hay más asesinados por la Presidenta, siendo que hay legiones de políticos y abogados del Establishment que querrían ver a Cristina en cana.
Una vez más, no hay que confiar en lo que los gringos escriben de nuestros países. Por acción o por una exhibición de petulancia, estos tipos le hacen el camino fácil a los que buscan poner de rodillas al país.
El artículo está bien escrito, pero el periodista de The New Yorker no puede evitar caer en las burradas de todos los periodistas que buscan justificar su prejuicio y darle aires de misterio donde no lo hay .... lo lamentable es que estos reportajes dan una idea equivocada de las cosas. Y esto es particularmente peligroso cuando se trata de medios del Primer Mundo, por más intelectuales que sean, o "liberals", como les gusta llamar a un cierto izquierdismo light y snob que se cultiva en las sociedades desarrolladas. Que la cadena Fox nos tire mierda, bueno, es esperable. Que lo haga CNN, es para empezar a preocuparse. Y si lo hacen los medios considerados progresistas, estamos en problemas.
El artículo, a pesar de su mejor conformación, no deja de seguir el "relato" de los medios de por aquí. Hace algunas concesiones, por ejemplo que Clarín no siempre dice la verdad, o que Nisman tenía una vida un tanto disipada.
Pero no deja de caer en ciertas cosas que debieran llamar la atención de alguien que se supone es un experto en países donde pasan cosas raras y los jerarcas mandan a matar a los desafectos.
Una de ellas, ya clásica. Filkins pone mucho énfasis en las conversaciones telefónicas entre D'Elía, Fernandito Esteche y el tipo de la mezquita de Flores... como si los grandes asuntos entre Estados fueran a ser arreglados por unos cuatro de copas, todos argentinos. Suponiendo que fuera cierto el arreglo, el Gobierno lo hubiera hecho con representantes oficiales, de gobierno a gobierno. Un arreglo así no hubiera sido ilegal. El autor lo pone un poco en duda, pero no tanto, porque le dedica varios párrafos. Y así como le da énfasis a cómo cuida su apariencia Cristina, y un poquito cómo lo hacía Nisman, y darle mucho énfasis al enriquecimiento de Cristina, no parece saber que el patrimonio de Nisman está un poquito difícil de explicar. Tambien parece no saber que la ex de Nisman era parte de la banda de Stiuso, ni de la importancia descomunal que parece tener el tema económico para la ex. Ni que hablar de la madre de Nisman, que pareció no haber tenido demasiada congoja, al menos como para impedirle vaciar las cajas de seguridad que mantenían con el fallecido. Esto parece que Filkins no lo sabía, o no quiso usarlo para armar su cuentito.
Le da énfasis al mal carácter de Cristina, y a algunas declaraciones o chascarrillos que para nosotros son pavadas, pero para estos buenos escritores, poco amigos de la verdad, sirven para construir un relato tipo "Cristina es Catalina la Grande", o una Cleopatra que manda matar a los que se le ponen entre ceja y ceja.
Para Filkins, todos los jueces que tomaron el caso son adictos al Gobierno. Ningún análisis de cómo han sido las cosas con el poder judicial, apenas un sobrevuelo sobre las actividades de Stiuso. Se olvida de mencionar la "Pista Siria". Y no le parece raro que el documento que dice haber leído Eliaschev, que era un informe reservado de un funcionario iraní al presidente de ese país hubiera estado escrito en inglés. Tampoco profundiza en el caso Antonini Wilson, al que cita como una muestra de las relaciones non sanctas entre Chávez y los Kirchner.
Y siempre, tomando como fuentes yanquis a tipos de los servicios de allá. Se ve que, en definitiva, la visión desde el Imperio la ponen los tipos de Inteligencia. Capaz que no hay otras.
Suponemos que en pro de armar un cuentito a gusto del prejuicio de sus lectores, una dictadora peronista que mata a los que osan investigarla, Filkins fue juntando los pedazos que le interesaban, sin profundizar demasiado. Algo en que los periodistas suelen caer. Al principio de la entrevista con Cristina, Filkins le dice que le había impresionado lo de la bajada de cuadros de dictadores de la Escuela Naval. O sea, se ve que mezcló ESMA con Colegio Militar. Son detalles que no importan en si, pero que revelan en definitiva cuál es la profundidad en la investigación en que estos periodistas se manejan.
Claro, al tipo no se le ocurre preguntarse por qué no hay más asesinados por la Presidenta, siendo que hay legiones de políticos y abogados del Establishment que querrían ver a Cristina en cana.
Una vez más, no hay que confiar en lo que los gringos escriben de nuestros países. Por acción o por una exhibición de petulancia, estos tipos le hacen el camino fácil a los que buscan poner de rodillas al país.
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miércoles, 17 de junio de 2015
No hace falta ponerle mayonesa al sapo
Esta jugada de La Jefa dejó a todo el mundo en orsai, como se puede verificar mirando los comentarios a izquierda, derecha, centro, y al frente. A nosotros también. Evidentemente la lectura de cómo venía la campaña hizo que se tomara esta decisión, que en definitiva converge a unas PASO que no serán otra cosa que salir primeros y ya ganar en primera vuelta.
Como tantos compañeros, nos caía mejor Randazzo. Pero ante esta novedad, claramente hay que repensar sobre el tablero. Cristina termina de completar el dispositivo de agarrar de los huevos al próximo presidente poniendo a su alfil más importante. No sólo el Chino Zannini no es el Chacho, sino que este dispositivo se completa con el control absoluto de Diputados y parcial de Senadores, manejo de la superestructura de gobierno y cajas propias. En caso de problemas, el que puede salir eyectado es el Manco (con perdón), y no una "renuncia por motivos éticos", como hizo el Chacho. Y con el control remoto, La Jefa.
Es lo que hay.
Pero sería bueno que algunos compañeros pararan de buscarle méritos al Manco. No los tiene. Por eso todo el dispositivo en el que se apuesta a entornarlo. Por eso nos incomoda que algunos pretendan ponerle mayonesa al sapo. Vamos a votar al sapo, pero no finjamos amor. Eso déjenselo a Scioli, que tuvo que salir a decir que fue idea de él.
Con Scioli se vuelven a recomponer lazos con el peronismo ortodoxo, el de Las 20 Verdades. Mientras ellos no marquen el rumbo, podemos navegar.
Van a ser 4 años moviditos.
Como tantos compañeros, nos caía mejor Randazzo. Pero ante esta novedad, claramente hay que repensar sobre el tablero. Cristina termina de completar el dispositivo de agarrar de los huevos al próximo presidente poniendo a su alfil más importante. No sólo el Chino Zannini no es el Chacho, sino que este dispositivo se completa con el control absoluto de Diputados y parcial de Senadores, manejo de la superestructura de gobierno y cajas propias. En caso de problemas, el que puede salir eyectado es el Manco (con perdón), y no una "renuncia por motivos éticos", como hizo el Chacho. Y con el control remoto, La Jefa.
Es lo que hay.
Pero sería bueno que algunos compañeros pararan de buscarle méritos al Manco. No los tiene. Por eso todo el dispositivo en el que se apuesta a entornarlo. Por eso nos incomoda que algunos pretendan ponerle mayonesa al sapo. Vamos a votar al sapo, pero no finjamos amor. Eso déjenselo a Scioli, que tuvo que salir a decir que fue idea de él.
Con Scioli se vuelven a recomponer lazos con el peronismo ortodoxo, el de Las 20 Verdades. Mientras ellos no marquen el rumbo, podemos navegar.
Van a ser 4 años moviditos.
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lunes, 25 de mayo de 2015
Scioli, la Lapicera y la Lealtad. Y Randazzo
Hace mucho que está flotando entre la militancia K la cuestión de si votar a Scioli o a Randazzo. Está por demás en claro que no se trata de decisiones de ninguna orgánica, sino la de la urticaria que nos produce un candidato que viene del menemismo, y al que nunca le escuchamos hablar de política o proyectos, más que una serie de frases de fuerte sentido común, pero que en nada se parecen a un proyecto o idea de país. "Con la comida no se jode" es una verdad de Perogrullo, que parece que a algunos les basta para tomar seriamente al Manco. Pero estos compañeros parecen no conocer la realidad de la provincia de Buenos Aires, donde en dos períodos Scioli no hizo NADA. Creo que hasta Duhalde fue más a fondo en algunas cuestiones que el motonauta tinellista. Cero gestión, cero carisma. Acaso alguien vio gente empujando para sacarse una foto con él? Conocen a alguien que diga sobre lo cautivante de sus palabras?. Scioli tiene el aspecto de un paracaidista. Parece estar en el medio de cosas que no son lo suyo. No sonríe en los actos, no parece emocionarse. Ha llegado donde está por las "virtudes" de la paciencia y el aguantarse todo, hasta el maltrato kirchnerista. Pero ésos no son atributos de un presidenciable en un país que en general ha tenido presidentes con una impronta fuerte. Scioli hasta parece más tibio y dubitativo que De la Rúa.
Poniendo las cosas en claro: Scioli es el mascarón de proa del pejotismo que no consiguió levantar cabeza con la llegada del Huracán Cristina. El kirchnerismo ganador apaciguó las ideas difusas de volver al poder de ese conservadorismo popular que tan bien encarnó Duhalde, y que es una de las identidades del peronismo. Por eso el ascenso de Massa y la expectativa real de saltos con garrocha. Si Cristina no hubiera mantenido el control como hasta ahora, estaríamos con el c..o en la mano contando votitos y esperando alguna salvación extraterrestre. Scioli no tiene un caudal de votos propios, ni militancia ni equipo de gobierno propio. Esto parece que a algunos compañeros les hace creer que será posible entornarlo y condicionarlo. Debieran mirar un poquito lo que ha pasado en PBA en estos años. El vicegobernador Mariotto lo iba a controlar. Está claro que no se podía. La única forma de condicionarlo fue con los aportes del Tesoro Nacional. Pero eso no bastó para que en definitiva Scioli llevara adelante su proyecto conservador.
Por otro lado, debiera estar bien claro que en Argentina, el Presidente manda o renuncia. Ejemplos sobran, y desde la calle no se puede condicionar a quien tiene La Lapicera. El PJ tradicional se encolumnará atrás del Manco, con lo que la disputa entre modelos va a tener al principal enemigo con la manija para hacer y deshacer. Con Scioli, a lo mejor que podemos aspirar es a que no tenga capacidad de moverse. Lo que implica que por cuatro años vamos a estar parados en el mismo lugar, lo que viene a significar retroceder. El kirchnerismo fue grande cuando avanzó, no cuando se quedó donde estaba. La pregunta que le hago a los amigos es quién le impediría devaluar y meternos en una crisis donde la única salida sea el ajuste? O endeudarnos para "volver a los mercados"?. Los factores de poder lo tienen bien claro. Las elecciones provinciales y municipales apuntan claramente a que el FPV va a ganar holgadamente las próximas elecciones. El único que los puede salvar en esta coyuntura es Scioli, porque ellos sí tienen herramientas para condicionarlo.
Algunos compañeros se plantean un cierto esquema de lealtad, votando a Scioli en la general, como si realmente las PASO obligaran a cada uno a acompañar el voto mayoritario. Parecen olvidarse que eso no sucedió nunca en el peronismo. El peronismo tiene un Día de la Lealtad. El resto del año, no. Lealtad es una palabra que intenta forzar una realidad cambiante y rica. Si existiera la Lealtad, Luder o Duhalde no hubieran perdido en sus respectivas elecciones para presidente. El único leal en la historia del peronismo fue Cámpora. Y gobernó por 49 días. El peronismo es un partido de poder y como tal, en él se disputa sin reglas ni consideraciones. El peronismo ha ido con Néstor o con De Narváez. Y probablemente iría con Massa si éste fuera más taquillero, que de todas maneras se llevará una porción del voto peronista anti-K. Y quién sabe qué harían si Randazzo ganara las PASO. Pero eso de que "el que pierde acompaña", una frase que no por ser tan repetida suena aún poco creíble.
Randazzo no es K, pero fue uno de los artífices de la ruptura Kirchner-Duhalde, que implicó la derrota del pejotismo en la PBA, en las elecciones de senador de 2005. Para nosotros empezó a aparecer en el radar cuando empezó a meter mano en los ferrocarriles. Cuando uno empezó a pensar en si no era un buen candidato, escuchó a gente en los transportes públicos que comenzaban a hablar de él. Randazzo es un ochentista, como nosotros. Se define como militante, y se le nota que hace mucho que anda en la estructura. Le falta la picardía para hablar en público, y esa dosis de seducción que un candidato debiera tener. Justamente carece de esa capacidad de chicanear que le atribuyeron erróneamente con lo del Proyecto manco. Pero se lo nota sincero desde lo que dice. Randazzo vincula a la buena gestión con el Estado presente para las mayorías populares. Lo que nosotros llamamos ejercer el patriotismo desde el Estado. Realidades Efectivas. Lo fuimos a escuchar a Carta Abierta. Nos suscitaba dudas, pero nos convenció. Como otros candidatos, está un escalón abajo de Néstor y de Cristina. Pero todo el resto lo está. En una primera impresión, uno piensa que le falta un poco para ser presidente. Pero no deja de impresionarme la cantidad de gente que dice que va a votarlo. Aún perdiendo, puede a la postre ser ganador. Es joven, y este proyecto no se termina en diciembre.
Poniendo las cosas en claro: Scioli es el mascarón de proa del pejotismo que no consiguió levantar cabeza con la llegada del Huracán Cristina. El kirchnerismo ganador apaciguó las ideas difusas de volver al poder de ese conservadorismo popular que tan bien encarnó Duhalde, y que es una de las identidades del peronismo. Por eso el ascenso de Massa y la expectativa real de saltos con garrocha. Si Cristina no hubiera mantenido el control como hasta ahora, estaríamos con el c..o en la mano contando votitos y esperando alguna salvación extraterrestre. Scioli no tiene un caudal de votos propios, ni militancia ni equipo de gobierno propio. Esto parece que a algunos compañeros les hace creer que será posible entornarlo y condicionarlo. Debieran mirar un poquito lo que ha pasado en PBA en estos años. El vicegobernador Mariotto lo iba a controlar. Está claro que no se podía. La única forma de condicionarlo fue con los aportes del Tesoro Nacional. Pero eso no bastó para que en definitiva Scioli llevara adelante su proyecto conservador.
Por otro lado, debiera estar bien claro que en Argentina, el Presidente manda o renuncia. Ejemplos sobran, y desde la calle no se puede condicionar a quien tiene La Lapicera. El PJ tradicional se encolumnará atrás del Manco, con lo que la disputa entre modelos va a tener al principal enemigo con la manija para hacer y deshacer. Con Scioli, a lo mejor que podemos aspirar es a que no tenga capacidad de moverse. Lo que implica que por cuatro años vamos a estar parados en el mismo lugar, lo que viene a significar retroceder. El kirchnerismo fue grande cuando avanzó, no cuando se quedó donde estaba. La pregunta que le hago a los amigos es quién le impediría devaluar y meternos en una crisis donde la única salida sea el ajuste? O endeudarnos para "volver a los mercados"?. Los factores de poder lo tienen bien claro. Las elecciones provinciales y municipales apuntan claramente a que el FPV va a ganar holgadamente las próximas elecciones. El único que los puede salvar en esta coyuntura es Scioli, porque ellos sí tienen herramientas para condicionarlo.
Algunos compañeros se plantean un cierto esquema de lealtad, votando a Scioli en la general, como si realmente las PASO obligaran a cada uno a acompañar el voto mayoritario. Parecen olvidarse que eso no sucedió nunca en el peronismo. El peronismo tiene un Día de la Lealtad. El resto del año, no. Lealtad es una palabra que intenta forzar una realidad cambiante y rica. Si existiera la Lealtad, Luder o Duhalde no hubieran perdido en sus respectivas elecciones para presidente. El único leal en la historia del peronismo fue Cámpora. Y gobernó por 49 días. El peronismo es un partido de poder y como tal, en él se disputa sin reglas ni consideraciones. El peronismo ha ido con Néstor o con De Narváez. Y probablemente iría con Massa si éste fuera más taquillero, que de todas maneras se llevará una porción del voto peronista anti-K. Y quién sabe qué harían si Randazzo ganara las PASO. Pero eso de que "el que pierde acompaña", una frase que no por ser tan repetida suena aún poco creíble.
Randazzo no es K, pero fue uno de los artífices de la ruptura Kirchner-Duhalde, que implicó la derrota del pejotismo en la PBA, en las elecciones de senador de 2005. Para nosotros empezó a aparecer en el radar cuando empezó a meter mano en los ferrocarriles. Cuando uno empezó a pensar en si no era un buen candidato, escuchó a gente en los transportes públicos que comenzaban a hablar de él. Randazzo es un ochentista, como nosotros. Se define como militante, y se le nota que hace mucho que anda en la estructura. Le falta la picardía para hablar en público, y esa dosis de seducción que un candidato debiera tener. Justamente carece de esa capacidad de chicanear que le atribuyeron erróneamente con lo del Proyecto manco. Pero se lo nota sincero desde lo que dice. Randazzo vincula a la buena gestión con el Estado presente para las mayorías populares. Lo que nosotros llamamos ejercer el patriotismo desde el Estado. Realidades Efectivas. Lo fuimos a escuchar a Carta Abierta. Nos suscitaba dudas, pero nos convenció. Como otros candidatos, está un escalón abajo de Néstor y de Cristina. Pero todo el resto lo está. En una primera impresión, uno piensa que le falta un poco para ser presidente. Pero no deja de impresionarme la cantidad de gente que dice que va a votarlo. Aún perdiendo, puede a la postre ser ganador. Es joven, y este proyecto no se termina en diciembre.
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domingo, 3 de mayo de 2015
Terceros, o "perdemos, perdemos....
....siempre perdemos".
Luego de pasada la polvareda, y habiendo escuchado lo que algunos iban a decir, nos animamos a escribir sobre las elecciones porteñas. Está bien que se salga con el discurso de que las PASO eran unas internas que permitieron acomodar las listas. Aunque cierto, no deja de ser una disculpa berreta y perdedora. Siete (¡7!) listas y alguna más todavía de comuneros indican no un exceso de democracia interna, sino de falta de conducción y negociación política. Si esto era "Unidos y Organizados", más bien que se mostró exactamente lo contrario. ¿Cómo es posible que no haya habido una instancia donde se coordine una lista más o menos única de legisladores a la Ciudad????.
Y más allá sobre la discusión sobre el "progresismo siome", propuesta por Brienza, está claro para cualquiera que haya militado alguna vez, que no es posible ganar una elección si no hay un camino previo. Esto es, militarla desde abajo. Y no estamos hablando de la militancia de base del palo, que la hay, mucha y experimentada, que labura y le pone el pecho al avance del macrismo; sino de los futuros candidatos. Ninguna figura del kirchnerismo porteño aparece en movilizaciones, reuniones y protestas que se suceden en Buenos Aires. A lo mejor, siguen creyendo en los '90, que con una buena campaña mediática se soluciona todo. Qué paradoja, al final el macrismo es menos noventista que las cabezas del kirchnerismo porteño. Han habido montones de conflictos por toda la Ciudad, y nos consta que los compañeros de base más de una vez han llamado a los referentes para que aparezcan. Pero parece que el aparecer, para estas dirigencias, es ir a 6, 7 ,8....
No conseguimos entender por qué la conducción del kirchnerismo parece resignada a perder en Capital, como si no tuviera nada que decirle a los porteños sobre su propia vida, fuera de los progresos que el país como un todo realizó. La elección de Mariano Recalde como candidato, acompañado de Tomada, nos pareció correcta. Un tipo joven, con capacidad de gestión y trabajo, moderno, y etc, acompañado de un gran ministro que le da una cara más peronista tradicional. Pero no alcanza con afichitos ni spots de campaña. Hay que levantarla de muy abajo, sobre todo por la insólita política hacia el macrismo que los compañeros llevan, donde parece que el "acompañar" significa que no le van a hacer la vida complicada en la Legislatura ni en la calle. Se actúa como si se fuese oposición, pero en la práctica no pasa de un fingimiento. Y sería bueno saber qué pasó con los compañeros que hoy son legisladores y que venían de militancia de base. ¿Se burocratizaron? ¿Les dijeron que se tenían que quedar en el molde?.
El resultado es hoy así: el PRO ya ganó, porque lo importante de las PASO, además del brete para la interna, es quién sale primero. Y nosotros salimos terceros... o sea, le volvemos a regalar Buenos Aires al PRO.
Luego de pasada la polvareda, y habiendo escuchado lo que algunos iban a decir, nos animamos a escribir sobre las elecciones porteñas. Está bien que se salga con el discurso de que las PASO eran unas internas que permitieron acomodar las listas. Aunque cierto, no deja de ser una disculpa berreta y perdedora. Siete (¡7!) listas y alguna más todavía de comuneros indican no un exceso de democracia interna, sino de falta de conducción y negociación política. Si esto era "Unidos y Organizados", más bien que se mostró exactamente lo contrario. ¿Cómo es posible que no haya habido una instancia donde se coordine una lista más o menos única de legisladores a la Ciudad????.
Y más allá sobre la discusión sobre el "progresismo siome", propuesta por Brienza, está claro para cualquiera que haya militado alguna vez, que no es posible ganar una elección si no hay un camino previo. Esto es, militarla desde abajo. Y no estamos hablando de la militancia de base del palo, que la hay, mucha y experimentada, que labura y le pone el pecho al avance del macrismo; sino de los futuros candidatos. Ninguna figura del kirchnerismo porteño aparece en movilizaciones, reuniones y protestas que se suceden en Buenos Aires. A lo mejor, siguen creyendo en los '90, que con una buena campaña mediática se soluciona todo. Qué paradoja, al final el macrismo es menos noventista que las cabezas del kirchnerismo porteño. Han habido montones de conflictos por toda la Ciudad, y nos consta que los compañeros de base más de una vez han llamado a los referentes para que aparezcan. Pero parece que el aparecer, para estas dirigencias, es ir a 6, 7 ,8....
No conseguimos entender por qué la conducción del kirchnerismo parece resignada a perder en Capital, como si no tuviera nada que decirle a los porteños sobre su propia vida, fuera de los progresos que el país como un todo realizó. La elección de Mariano Recalde como candidato, acompañado de Tomada, nos pareció correcta. Un tipo joven, con capacidad de gestión y trabajo, moderno, y etc, acompañado de un gran ministro que le da una cara más peronista tradicional. Pero no alcanza con afichitos ni spots de campaña. Hay que levantarla de muy abajo, sobre todo por la insólita política hacia el macrismo que los compañeros llevan, donde parece que el "acompañar" significa que no le van a hacer la vida complicada en la Legislatura ni en la calle. Se actúa como si se fuese oposición, pero en la práctica no pasa de un fingimiento. Y sería bueno saber qué pasó con los compañeros que hoy son legisladores y que venían de militancia de base. ¿Se burocratizaron? ¿Les dijeron que se tenían que quedar en el molde?.
El resultado es hoy así: el PRO ya ganó, porque lo importante de las PASO, además del brete para la interna, es quién sale primero. Y nosotros salimos terceros... o sea, le volvemos a regalar Buenos Aires al PRO.
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martes, 27 de enero de 2015
De contragolpe, como siempre, Presidenta Coraje!
No sabemos si algún día se llegará a la verdad última del suicidio de Nisman. Pero por cómo viene la mano, esto va a pasar de largo, como lo de Redrado hace algunos veranos. Meter la mano en la mierda y establecer una solución que, en definitiva, es popular, democrática y republicana. Cierto que es tarde, pero en definitiva así ha sido el kirchnerismo. Únicamente cuando las papas queman y junta consenso como para que la única salida sea justamente en el sentido que decíamos.
Lo de Nisman es muy pobre, a pesar de los informes que se confunden con sueños húmedos de una primavera árabe en Latinoamérica.
En 10 años no hizo un pomo, y esto le ha costado al gobierno prestigio político. Ahora que empiezan a aparecer más datos, vemos que no es la primera vez que este malogrado (idiota útil?) fiscal sigue el libreto de algún servicio de inteligencia. Acá, su actuación lamentable en el caso de los fusilamientos, torturas y desapariciones en La Tablada.
Además, Cristina sacó de encima a los intermediarios, las conducciones de la DAIA y la AMIA, que parecen seguir nostálgicos de Beraja y el menemismo. Al recibirlos en Olivos, Cristina toma contacto directo con los principales interesados.
Las conducciones de la DAIA y la AMIA se representan a sí mismas, con lo que ello implica en la supuesta búsqueda de Justicia para las victimas. Parecen de nuevo estar muy satisfechos siguiendo el libreto de afuera. Tal vez eso explique cómo en diez años, y según propias declaraciones, de que se reunían a diario con Nisman... para terminar acusando a Cristina, el Cuervo Larroque, Timerman, D'Elía y Fernandito Esteche. O sea, errándole feo al tacho. No vamos a hacer la historia del caso, que tan brillantemente Cristina resumió en su facebook. Ni de la obvia estupidez de la acusación a los otros.
Es bien conocido el antisemitismo de D'Elía, y el antiisraelismo de Fernandito Esteche, además de la obvia relación con Irán. Pero opinar es un derecho constitucional, y emitir una opinión no es un delito, por más que no nos guste. Eso es todo.
Pensar que no se siguió la pista siria, que parece tener vericuetos que salpican a unos cuantos de aquí. Hay tipos, de relación familiar con el ex presidente Méndez, que hicieron cosas raras en aquellos días, así como unos cuantos bonaerenses y federales.
Pero parece que las conducciones de AMIA, DAIA, y del Estado de Israel no están interesados en historias viejas. Al menos, Israel vive el presente, y lo que importa es lo que viene, no lo que pasó. Pena, por aquel estado que encontró y juzgó a Eichmann, abriendo una esperanza mundial de que los derechos humanos son universales, y la justicia puede intentar reparar.
Lo de Nisman es muy pobre, a pesar de los informes que se confunden con sueños húmedos de una primavera árabe en Latinoamérica.
En 10 años no hizo un pomo, y esto le ha costado al gobierno prestigio político. Ahora que empiezan a aparecer más datos, vemos que no es la primera vez que este malogrado (idiota útil?) fiscal sigue el libreto de algún servicio de inteligencia. Acá, su actuación lamentable en el caso de los fusilamientos, torturas y desapariciones en La Tablada.
Además, Cristina sacó de encima a los intermediarios, las conducciones de la DAIA y la AMIA, que parecen seguir nostálgicos de Beraja y el menemismo. Al recibirlos en Olivos, Cristina toma contacto directo con los principales interesados.
Las conducciones de la DAIA y la AMIA se representan a sí mismas, con lo que ello implica en la supuesta búsqueda de Justicia para las victimas. Parecen de nuevo estar muy satisfechos siguiendo el libreto de afuera. Tal vez eso explique cómo en diez años, y según propias declaraciones, de que se reunían a diario con Nisman... para terminar acusando a Cristina, el Cuervo Larroque, Timerman, D'Elía y Fernandito Esteche. O sea, errándole feo al tacho. No vamos a hacer la historia del caso, que tan brillantemente Cristina resumió en su facebook. Ni de la obvia estupidez de la acusación a los otros.
Es bien conocido el antisemitismo de D'Elía, y el antiisraelismo de Fernandito Esteche, además de la obvia relación con Irán. Pero opinar es un derecho constitucional, y emitir una opinión no es un delito, por más que no nos guste. Eso es todo.
Pensar que no se siguió la pista siria, que parece tener vericuetos que salpican a unos cuantos de aquí. Hay tipos, de relación familiar con el ex presidente Méndez, que hicieron cosas raras en aquellos días, así como unos cuantos bonaerenses y federales.
Pero parece que las conducciones de AMIA, DAIA, y del Estado de Israel no están interesados en historias viejas. Al menos, Israel vive el presente, y lo que importa es lo que viene, no lo que pasó. Pena, por aquel estado que encontró y juzgó a Eichmann, abriendo una esperanza mundial de que los derechos humanos son universales, y la justicia puede intentar reparar.
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miércoles, 29 de octubre de 2014
4 años sin Néstor
Allá estuvimos el lunes, un ramito de flores rojas para recordarlo.
Vaya a saber por qué la militancia activa kirchnerista no convoca a la Plaza, escenario de tanto para la política argentina ...
Vaya a saber por qué la militancia activa kirchnerista no convoca a la Plaza, escenario de tanto para la política argentina ...
miércoles, 6 de agosto de 2014
Qué decir, tenemos un nudo en la garganta ...
Dando vueltas por el mundo, y viendo lo que pasa en nuestra tierra, a veces pienso que vivimos en el mejor de los lugares POSIBLE.
Falta mucho por hacer, pero lo que hay y disfrutamos no es poco. Hoy es uno de esos días que uno tiene orgullo de ser parte de este pueblo, que a pesar de las afrentas y violencias sufridas, puede sentirse digno de si.
Qué ochentista podía imaginarse que se iba a dar vuelta la tortilla, y que los represores iban a ir realmente en cana, y que se iba a impulsar desde el mismísimo estado la reparación de las tantas iniquidades sufridas
A pesar de algunos personajes siniestros, y de muchos cobardes y claudicantes, hay un nieto recuperado más, una vergüenza menos.
Besos enormes, Estela ....
Falta mucho por hacer, pero lo que hay y disfrutamos no es poco. Hoy es uno de esos días que uno tiene orgullo de ser parte de este pueblo, que a pesar de las afrentas y violencias sufridas, puede sentirse digno de si.
Qué ochentista podía imaginarse que se iba a dar vuelta la tortilla, y que los represores iban a ir realmente en cana, y que se iba a impulsar desde el mismísimo estado la reparación de las tantas iniquidades sufridas
A pesar de algunos personajes siniestros, y de muchos cobardes y claudicantes, hay un nieto recuperado más, una vergüenza menos.
Besos enormes, Estela ....
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domingo, 20 de julio de 2014
China: La única verdad es la realidad ...
A veces usamos el apotegma en sentido triunfalista, otras veces necesitamos recordarlo para entender cómo se barajan las cartas de la política actual.
En esta foto Richard Nixon, el entonces presidente de EEUU, intenta comer con palitos junto a Mao Zedong (o Tsé Tung, como se decía antes). China se escribe 中国, que más o menos significa "país del centro". Del centro del mundo. O sea ...
Ciertamente estamos estableciendo una relación con una potencia económica emergente, a la cual no tenemos mucho más que ofrecerle que productos agrícolas o minerales, con algún procesamiento en el mejor de los casos. Claramente, no es una relación de igual a igual, o de casi iguales, como ha sido con Brasil hasta ahora. El acuerdo con China trae riesgos, uno de ellos el de repetir el esquema de Granero del Mundo (o de Frigorífico de Inglaterra) que tuvimos con Inglaterra hace 100 años. La lógica de base no parece ser demasiado diferente. Estará en la habilidad de los que delineen la sintonía fina de las políticas industriales en Argentina que esta relación no sea demasiado perjudicial para el desarrollo autónomo.
Este gobierno eligió el camino de la integración al mundo globalizado, defendiendo una porción de autonomía para el desarrollo interno, orientado básicamente a la satisfacción de las necesidades populares. De aquellas más urgentes como el hambre, a otras menos acuciantes, como el aire acondicionado y el auto. Por la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Patria, en ese orden, como decía el Vasco.
En este camino negoció con habilidad y patriotismo inéditos acuerdos para el pago de la deuda completa, como la única posibilidad existente. Estamos pagando deudas refinanciadas a su vez de negociados de deudas defaulteadas de la Dictadura, el alfonsinismo y el neoliberalismo. Todo junto. No había posibilidad de hacer otra cosa. Lo justo era revisarla y depurarla de las deudas falsas que nos fueron metidas de contrabando en la estatización de las deudas privadas hechas por Cavallo y Melconián, en 1982. Podemos leer sobre la génesis de esto en el brillante libro de Alejandro Olmos, "Todo lo que Ud quería saber sobre la deuda externa, y no le quisieron contar". Pero lamentablemente ya es historia. Podemos hasta continuar con el Juicio de la Deuda, pero está claro que para seguir en el camino del desarrollo no cabía otra que renegociar el conjunto, sin revisar. A pesar de esto, fue posible hacerlo en términos pagables, ya que no justos. Pero aún así, parte del mundo financiero sigue obcecado en darnos un correctivo. Y para esto hasta han ido en contra de los intereses de los estados del Primer Mundo. Y se ha visto que no les hace mella poner en riesgo al propio sistema financiero.
Claramente, tanto por impotencia como por cuestiones internas al imperialismo, el gobierno de EEUU no se movió para darle una mano a un gobierno que ha mostrado en varias ocasiones que no desea ser un paria del sistema, y ha mostrado más que voluntad en arreglar dentro de las reglas de juego del capitalismo. No es eso otra cosa que la quintaesencia del pensamiento económico peronista más tradicional.
Pero ciertamente que los embates con los fondos buitre dejan en una posición frágil a la Argentina frente a otros buitres, los internos. Para esto, los acuerdos con China y Rusia son de fundamental importancia. Arreglar con los malos de la otra cuadra, para que el de ésta no nos siga "cobrando peaje". Por ahora funciona, no hay más que ver a los cipayos del imperialismo quejarse o minimizar el acuerdo. Son las viudas del dólar.
Los acuerdos rigen sobre el comercio ya existente: la soja, las carnes, minerales. Los chinos van a continuar financiando las obras de infraestructura necesarias para la extracción y exportación de los productos primarios. Por eso las inversiones en el transporte de cargas. Vendrán también a tomar su parte en Vaca Muerta, como se ha hecho con Chevron. Fue una buena maniobra haber conseguido financiación para la construcción de una cuarta central nuclear, que aprovechará el conocimiento obtenido por los especialistas argentinos cuando la construcción de Atucha II. Una central nuclear es obra que es extraordinariamente cara, ahora tendrá financiación china, lo que permitirá que en un lapso corto de tiempo ahorremos divisas sustanciales, que hoy día estamos tirando a la marchanta con la importación de combustibles para la generación térmica. Esta sustitución de importaciones es multimillonaria en dólares, y ciertamente traerá alivio a las cuentas nacionales en el futuro.
Australia, hace ya décadas, miraba a su vecino crecer y se preparaba para eso. Hoy les vende minerales y servicios educativos. De alguna forma negociaron mejor su entrada en el espacio económico chino. Es deseable que los futuros gobiernos de nuestro país tengan la misma mirada larga que tiene Cristina, y nos mantengan en esta línea de crecimiento con inclusión.
En esta foto Richard Nixon, el entonces presidente de EEUU, intenta comer con palitos junto a Mao Zedong (o Tsé Tung, como se decía antes). China se escribe 中国, que más o menos significa "país del centro". Del centro del mundo. O sea ...
Ciertamente estamos estableciendo una relación con una potencia económica emergente, a la cual no tenemos mucho más que ofrecerle que productos agrícolas o minerales, con algún procesamiento en el mejor de los casos. Claramente, no es una relación de igual a igual, o de casi iguales, como ha sido con Brasil hasta ahora. El acuerdo con China trae riesgos, uno de ellos el de repetir el esquema de Granero del Mundo (o de Frigorífico de Inglaterra) que tuvimos con Inglaterra hace 100 años. La lógica de base no parece ser demasiado diferente. Estará en la habilidad de los que delineen la sintonía fina de las políticas industriales en Argentina que esta relación no sea demasiado perjudicial para el desarrollo autónomo.
Este gobierno eligió el camino de la integración al mundo globalizado, defendiendo una porción de autonomía para el desarrollo interno, orientado básicamente a la satisfacción de las necesidades populares. De aquellas más urgentes como el hambre, a otras menos acuciantes, como el aire acondicionado y el auto. Por la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Patria, en ese orden, como decía el Vasco.
En este camino negoció con habilidad y patriotismo inéditos acuerdos para el pago de la deuda completa, como la única posibilidad existente. Estamos pagando deudas refinanciadas a su vez de negociados de deudas defaulteadas de la Dictadura, el alfonsinismo y el neoliberalismo. Todo junto. No había posibilidad de hacer otra cosa. Lo justo era revisarla y depurarla de las deudas falsas que nos fueron metidas de contrabando en la estatización de las deudas privadas hechas por Cavallo y Melconián, en 1982. Podemos leer sobre la génesis de esto en el brillante libro de Alejandro Olmos, "Todo lo que Ud quería saber sobre la deuda externa, y no le quisieron contar". Pero lamentablemente ya es historia. Podemos hasta continuar con el Juicio de la Deuda, pero está claro que para seguir en el camino del desarrollo no cabía otra que renegociar el conjunto, sin revisar. A pesar de esto, fue posible hacerlo en términos pagables, ya que no justos. Pero aún así, parte del mundo financiero sigue obcecado en darnos un correctivo. Y para esto hasta han ido en contra de los intereses de los estados del Primer Mundo. Y se ha visto que no les hace mella poner en riesgo al propio sistema financiero.
Claramente, tanto por impotencia como por cuestiones internas al imperialismo, el gobierno de EEUU no se movió para darle una mano a un gobierno que ha mostrado en varias ocasiones que no desea ser un paria del sistema, y ha mostrado más que voluntad en arreglar dentro de las reglas de juego del capitalismo. No es eso otra cosa que la quintaesencia del pensamiento económico peronista más tradicional.
Pero ciertamente que los embates con los fondos buitre dejan en una posición frágil a la Argentina frente a otros buitres, los internos. Para esto, los acuerdos con China y Rusia son de fundamental importancia. Arreglar con los malos de la otra cuadra, para que el de ésta no nos siga "cobrando peaje". Por ahora funciona, no hay más que ver a los cipayos del imperialismo quejarse o minimizar el acuerdo. Son las viudas del dólar.
Los acuerdos rigen sobre el comercio ya existente: la soja, las carnes, minerales. Los chinos van a continuar financiando las obras de infraestructura necesarias para la extracción y exportación de los productos primarios. Por eso las inversiones en el transporte de cargas. Vendrán también a tomar su parte en Vaca Muerta, como se ha hecho con Chevron. Fue una buena maniobra haber conseguido financiación para la construcción de una cuarta central nuclear, que aprovechará el conocimiento obtenido por los especialistas argentinos cuando la construcción de Atucha II. Una central nuclear es obra que es extraordinariamente cara, ahora tendrá financiación china, lo que permitirá que en un lapso corto de tiempo ahorremos divisas sustanciales, que hoy día estamos tirando a la marchanta con la importación de combustibles para la generación térmica. Esta sustitución de importaciones es multimillonaria en dólares, y ciertamente traerá alivio a las cuentas nacionales en el futuro.
Australia, hace ya décadas, miraba a su vecino crecer y se preparaba para eso. Hoy les vende minerales y servicios educativos. De alguna forma negociaron mejor su entrada en el espacio económico chino. Es deseable que los futuros gobiernos de nuestro país tengan la misma mirada larga que tiene Cristina, y nos mantengan en esta línea de crecimiento con inclusión.
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sábado, 31 de mayo de 2014
El tren, de políticas, grafiteros y desentendimientos
El domingo pasado, unos pibes que se sentirían como el pebete de Irma Jusid, decidieron hacernos ver que eran muy antisistema y pintaron algunos de los vagones nuevos que estaban en exhibición en Puerto Nuevo. No es necesario repetir los argumentos de todo el debate que se suscitó. Creemos que en 6,7,8 se escucharon parte de los argumentos y se discutió en forma vehemente. Una vez más, la posta la tuvo Mocca, quien expresó muy certeramente cuál era el núcleo del problema que se suscitaba. Existe la idea en cierta progresía, encarnada en ese programa por Cinthia García, al respecto de que esto era una manifestación de arte juvenil, y que había que tratar de entenderla; y que también había que ver si el lugar estaba suficientemente vigilado para haber permitido ese acto.
Ciertamente el tema de los trenes, o mejor dicho, todos los temas que involucran a los trenes, son altamente sensibles. Por lo tanto, es una ingenuidad intentar reducirlos. Se trata de un problema político. Una de las consecuencias del desguace del Estado fue haber perdido este transporte de masas por excelencia, reducido a una porquería que andaba penosamente apenas en el Gran Buenos Aires. El kirchnerismo se dejó estar mucho tiempo para resolver el problema, hasta ahora, y creemos que nunca sabremos, si debido a ignorancia de la importancia del tema, de arreglos non sanctos con Moyano y la gangsta del transporte, a arreglos de funcionarios inescrupulosos con empresarios "nacionales"; o todo eso junto. Tarde, pero arrancando, el ministro Randazzo puso su proverbial eficiencia a resolver el tema, de esta vez con la bendición presidencial, o la orden. Más vale tarde que nunca. Y arrancó con movimientos interesantes, de recuperación y compra de material rodante.
Para quienes viajan y han viajado durante toda la Década Perdida, y bastante de la Ganada, el hecho de usar dos horas o más por día en vagones de tren sucios, helados o sofocantes, y grafitados, es todavía bastante penoso. De a poco, con los arreglos, reparaciones, mejoras en las estaciones y vagones, esta realidad cotidiana ha ido mejorando. Y nos consta que para el proletariado que trata de vivir en este sistema, la vida le ha ido cambiando. No es lo mismo llegar al laburo aterido de frío, luego de haber tratado de dormir en un vagón que huele a orines y restos de comida, que en un vagón donde se puede sentar, donde las ventanillas y las puertas cierran. Donde se puede ver en un cartel cuándo llega el tren, y hacia dónde va.Donde puede sacar el boleto con su tarjeta SUBE. El comentario de muchos de ellos es "hay que cuidarlos", "vamos a ver cuánto duran así", y etc. Claramente, esta política es popular y viene a resolver una de las tantas necesidades insatisfechas del pueblo trabajador. Claramente, se visualiza a Randazzo como el hacedor de este cambio, y al kirchnerismo como el garante de esta nueva situación (de paso, mostrando la capacidad increíble de reinventarse, siempre en un sentido popular). Por eso no es casualidad que los grandes medios le apunten a Randazzo, de formas no lineales, porque claramente no pueden decir directamente que están en contra de mejorar los ferrocarriles, sino tratando de golpear por otros lados. Por eso los "Pollos", por eso la sobreactuación en la cobertura de los accidentes y problemas. Éste es uno de los ejes. Lo que pase con los ferrocarriles está directamente atado a la suerte del gobierno popular. No podemos cerrar los ojos. Los ataques a los ferrocarriles son ataques al proyecto popular. El progresismo exacerbado no ve esto, y busca entender a unos pibes imbuídos de un individualismo que les hace creer que su enemigo es el Gobierno. No el Estado, no los grandes grupos económicos. Para ellos la transgresión es pintar un tren. No un yate o un auto de lujo.
Hoy llegó a Santa Rosa, La Pampa, una formación que salió de Once. Muy despacio, pero llegó. Tanto en Santa Rosa como en Catriló y Lonquimay hubo fiesta popular. Familias con chicos, viejos que lloraban y les mostraban a sus descendientes ese tren que los llevaba, que era su forma de visitar a sus familias, de poder viajar a Capital, de poder enlazarse con el resto del mundo sin tener que pagar fortunas por un pasaje de micro como es hoy. El tren es también el transporte de masas de larga distancia. La Felicidad del Pueblo es también poder viajar a larga distancia sin pagar una fortuna por ello. O simplemente, de poder viajar.
Nos hemos ocupado del tema. Seguiremos insistiendo
Ciertamente el tema de los trenes, o mejor dicho, todos los temas que involucran a los trenes, son altamente sensibles. Por lo tanto, es una ingenuidad intentar reducirlos. Se trata de un problema político. Una de las consecuencias del desguace del Estado fue haber perdido este transporte de masas por excelencia, reducido a una porquería que andaba penosamente apenas en el Gran Buenos Aires. El kirchnerismo se dejó estar mucho tiempo para resolver el problema, hasta ahora, y creemos que nunca sabremos, si debido a ignorancia de la importancia del tema, de arreglos non sanctos con Moyano y la gangsta del transporte, a arreglos de funcionarios inescrupulosos con empresarios "nacionales"; o todo eso junto. Tarde, pero arrancando, el ministro Randazzo puso su proverbial eficiencia a resolver el tema, de esta vez con la bendición presidencial, o la orden. Más vale tarde que nunca. Y arrancó con movimientos interesantes, de recuperación y compra de material rodante.
Para quienes viajan y han viajado durante toda la Década Perdida, y bastante de la Ganada, el hecho de usar dos horas o más por día en vagones de tren sucios, helados o sofocantes, y grafitados, es todavía bastante penoso. De a poco, con los arreglos, reparaciones, mejoras en las estaciones y vagones, esta realidad cotidiana ha ido mejorando. Y nos consta que para el proletariado que trata de vivir en este sistema, la vida le ha ido cambiando. No es lo mismo llegar al laburo aterido de frío, luego de haber tratado de dormir en un vagón que huele a orines y restos de comida, que en un vagón donde se puede sentar, donde las ventanillas y las puertas cierran. Donde se puede ver en un cartel cuándo llega el tren, y hacia dónde va.Donde puede sacar el boleto con su tarjeta SUBE. El comentario de muchos de ellos es "hay que cuidarlos", "vamos a ver cuánto duran así", y etc. Claramente, esta política es popular y viene a resolver una de las tantas necesidades insatisfechas del pueblo trabajador. Claramente, se visualiza a Randazzo como el hacedor de este cambio, y al kirchnerismo como el garante de esta nueva situación (de paso, mostrando la capacidad increíble de reinventarse, siempre en un sentido popular). Por eso no es casualidad que los grandes medios le apunten a Randazzo, de formas no lineales, porque claramente no pueden decir directamente que están en contra de mejorar los ferrocarriles, sino tratando de golpear por otros lados. Por eso los "Pollos", por eso la sobreactuación en la cobertura de los accidentes y problemas. Éste es uno de los ejes. Lo que pase con los ferrocarriles está directamente atado a la suerte del gobierno popular. No podemos cerrar los ojos. Los ataques a los ferrocarriles son ataques al proyecto popular. El progresismo exacerbado no ve esto, y busca entender a unos pibes imbuídos de un individualismo que les hace creer que su enemigo es el Gobierno. No el Estado, no los grandes grupos económicos. Para ellos la transgresión es pintar un tren. No un yate o un auto de lujo.
Hoy llegó a Santa Rosa, La Pampa, una formación que salió de Once. Muy despacio, pero llegó. Tanto en Santa Rosa como en Catriló y Lonquimay hubo fiesta popular. Familias con chicos, viejos que lloraban y les mostraban a sus descendientes ese tren que los llevaba, que era su forma de visitar a sus familias, de poder viajar a Capital, de poder enlazarse con el resto del mundo sin tener que pagar fortunas por un pasaje de micro como es hoy. El tren es también el transporte de masas de larga distancia. La Felicidad del Pueblo es también poder viajar a larga distancia sin pagar una fortuna por ello. O simplemente, de poder viajar.
Nos hemos ocupado del tema. Seguiremos insistiendo
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domingo, 26 de enero de 2014
Sobre la devaluación y los dólares
En estas horas donde nos miramos y tratamos de entender qué está pasando, de las dudas de saber si hemos dado el paso correcto o entramos en el Maelström de viejas políticas en nuestro país, leemos este post brillante del compañero Contradicto.
De paso, lean el reportaje a Kicillof en el Página. Si alguno leyó nuestros solitarios posts sobre el atesoramiento en dólares, ojalá haya sido nuestro ministro.
De paso, suscribimos su tesis de que la actuación del Ministerio de Industria ha sido muy floja, particularmente en ponerle los puntos a los grandes y apoyar con más firmeza a los chicos. También qué queremos, con una ministra que viene del duhaldismo y de la universidad privada.
De paso, lean el reportaje a Kicillof en el Página. Si alguno leyó nuestros solitarios posts sobre el atesoramiento en dólares, ojalá haya sido nuestro ministro.
De paso, suscribimos su tesis de que la actuación del Ministerio de Industria ha sido muy floja, particularmente en ponerle los puntos a los grandes y apoyar con más firmeza a los chicos. También qué queremos, con una ministra que viene del duhaldismo y de la universidad privada.
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martes, 7 de enero de 2014
Cortes de luz y nuestro Estado ausente
Recién hoy el Gobierno parece haber despertado y asumido que debía tomar decisiones algo firmes al respecto del problema de los cortes de energía.
Si entre los cortes, la consiguiente falta de agua, el tener que tirar comida, el no saber si se puede comprar un producto perecedero, en los ratos en que uno se puede comunicar con el mundo, o al menos escucharlo; hay que oir a un comunicador oficialista hablando de que "cada distrito debiera hacerse cargo de los servicios públicos"; o a los militantes mongos repetir como loros que este verano es el más caluroso del siglo, como si las cosas hubieran andado fenómeno en los veranos anteriores, le vienen a uno impulsos homicidas. Suponemos que estas cosas son bastante piantavotos. Como la oposición es peor, lo que traen estas cosas es un descreimiento sobre el declarado propósito de tener un Estado para Todos. Consignas lindas, como "La patria es el otro", para entusiasmar a militantes y seguidores, pero que claramente no inspiran a los "funcios" que llegaron a sus puestos por este gobierno.
Por ahí leíamos a algunos militantes honestos que decían de su trabajo en apoyo a los vecinos en problemas. Pero el problema no es ése, sino el de funcionamiento del Estado.
Claramente, el ENRE no hizo todo lo que debía hacer. No se sabe si por inepcia, por dejadez, o por complicidad. No sabemos si los responsables son compañeros o burócratas heredados de otras épocas. Pero lo cierto es que un Gobierno que busca recrear un Estado para todos claramente no puede quedar en la inercia del funcionamiento burocrático, y salir a anticipar los problemas. No esperar a consultar con el padrino político o a esperar la orden de Cristina.
Leímos que el Gobierno iba a hacer un arreglo en "Repetto y Beláustegui (Santa Rita): Dos nuevas salidas a la red que permitirá distribuir cargas en el radio de las calles avenida San Martín, Remedios de Escalada, Rojas y Luis Viale.". El portero de mi edificio me había dicho hace tres años que ahí estaba el problema. Los vecinos hicimos, hace más de un año, una asamblea para reclamar al ENRE sobre este transformador. No pasó nada. Por eso no debiera sorprender la magnitud de los problemas eléctricos, y menos la reacción de la gente.
El Gobierno debe darse cuenta que no puede descansar y debe, alguna vez, actuar antes de los problemas. Prevenir antes que apagar el incendio previsible. Las catástrofes existen. Pero no los problemas de infraestructura, que un día aparecen. Los funcionarios responsables deberán dar cuentas, y alguna renuncia serían necesarias. Y también algún mensaje de Cristina, que parece darles la razón a los gorilas que dicen que está enferma.
Una de las diferencias que existen entre los países desarrollados y los subdesarrollados es justamente la infraestructura, otra es el modo de resolver un problema. Si alguna vez queremos que este país sea más vivible, la mejora de la infraestructura debiera ser una prioridad. La otra es la rapidez para resolver una emergencia. Y una tercera diferencia, que engloba a las otras, es justamente la revisión de lo que está mal, lo que se hizo mal, y tomar las medidas conducentes a que el problema no se repita.
Algunas áreas del gobierno están transitando la etapa de la sintonía fina. Es hora que esto llegue al resto del Estado nacional. Para terminar de una vez con las décadas perdidas de los '80 y '90. Para que este modelo siga avanzando, para poder sentir que este gobierno no fue una oscilación extraña, sino que es viable y que puede persistir en el tiempo.
Si entre los cortes, la consiguiente falta de agua, el tener que tirar comida, el no saber si se puede comprar un producto perecedero, en los ratos en que uno se puede comunicar con el mundo, o al menos escucharlo; hay que oir a un comunicador oficialista hablando de que "cada distrito debiera hacerse cargo de los servicios públicos"; o a los militantes mongos repetir como loros que este verano es el más caluroso del siglo, como si las cosas hubieran andado fenómeno en los veranos anteriores, le vienen a uno impulsos homicidas. Suponemos que estas cosas son bastante piantavotos. Como la oposición es peor, lo que traen estas cosas es un descreimiento sobre el declarado propósito de tener un Estado para Todos. Consignas lindas, como "La patria es el otro", para entusiasmar a militantes y seguidores, pero que claramente no inspiran a los "funcios" que llegaron a sus puestos por este gobierno.
Por ahí leíamos a algunos militantes honestos que decían de su trabajo en apoyo a los vecinos en problemas. Pero el problema no es ése, sino el de funcionamiento del Estado.
Claramente, el ENRE no hizo todo lo que debía hacer. No se sabe si por inepcia, por dejadez, o por complicidad. No sabemos si los responsables son compañeros o burócratas heredados de otras épocas. Pero lo cierto es que un Gobierno que busca recrear un Estado para todos claramente no puede quedar en la inercia del funcionamiento burocrático, y salir a anticipar los problemas. No esperar a consultar con el padrino político o a esperar la orden de Cristina.
Leímos que el Gobierno iba a hacer un arreglo en "Repetto y Beláustegui (Santa Rita): Dos nuevas salidas a la red que permitirá distribuir cargas en el radio de las calles avenida San Martín, Remedios de Escalada, Rojas y Luis Viale.". El portero de mi edificio me había dicho hace tres años que ahí estaba el problema. Los vecinos hicimos, hace más de un año, una asamblea para reclamar al ENRE sobre este transformador. No pasó nada. Por eso no debiera sorprender la magnitud de los problemas eléctricos, y menos la reacción de la gente.
El Gobierno debe darse cuenta que no puede descansar y debe, alguna vez, actuar antes de los problemas. Prevenir antes que apagar el incendio previsible. Las catástrofes existen. Pero no los problemas de infraestructura, que un día aparecen. Los funcionarios responsables deberán dar cuentas, y alguna renuncia serían necesarias. Y también algún mensaje de Cristina, que parece darles la razón a los gorilas que dicen que está enferma.
Una de las diferencias que existen entre los países desarrollados y los subdesarrollados es justamente la infraestructura, otra es el modo de resolver un problema. Si alguna vez queremos que este país sea más vivible, la mejora de la infraestructura debiera ser una prioridad. La otra es la rapidez para resolver una emergencia. Y una tercera diferencia, que engloba a las otras, es justamente la revisión de lo que está mal, lo que se hizo mal, y tomar las medidas conducentes a que el problema no se repita.
Algunas áreas del gobierno están transitando la etapa de la sintonía fina. Es hora que esto llegue al resto del Estado nacional. Para terminar de una vez con las décadas perdidas de los '80 y '90. Para que este modelo siga avanzando, para poder sentir que este gobierno no fue una oscilación extraña, sino que es viable y que puede persistir en el tiempo.
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sábado, 28 de diciembre de 2013
Habrá que esperar a que mueran unas docenas de viejos por la falta de luz?
Para que el gobierno haga esto?
Gerardo Fernández hace un buen análisis
Encima, los militantes pelotudos que me hacen acordar a la Coordinadora Radical de los '80, justificando lo injustificable
Gerardo Fernández hace un buen análisis
Encima, los militantes pelotudos que me hacen acordar a la Coordinadora Radical de los '80, justificando lo injustificable
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