Hace mucho que está flotando entre la militancia K la cuestión de si votar a Scioli o a Randazzo. Está por demás en claro que no se trata de decisiones de ninguna orgánica, sino la de la urticaria que nos produce un candidato que viene del menemismo, y al que nunca le escuchamos hablar de política o proyectos, más que una serie de frases de fuerte sentido común, pero que en nada se parecen a un proyecto o idea de país. "Con la comida no se jode" es una verdad de Perogrullo, que parece que a algunos les basta para tomar seriamente al Manco. Pero estos compañeros parecen no conocer la realidad de la provincia de Buenos Aires, donde en dos períodos Scioli no hizo NADA. Creo que hasta Duhalde fue más a fondo en algunas cuestiones que el motonauta tinellista. Cero gestión, cero carisma. Acaso alguien vio gente empujando para sacarse una foto con él? Conocen a alguien que diga sobre lo cautivante de sus palabras?. Scioli tiene el aspecto de un paracaidista. Parece estar en el medio de cosas que no son lo suyo. No sonríe en los actos, no parece emocionarse. Ha llegado donde está por las "virtudes" de la paciencia y el aguantarse todo, hasta el maltrato kirchnerista. Pero ésos no son atributos de un presidenciable en un país que en general ha tenido presidentes con una impronta fuerte. Scioli hasta parece más tibio y dubitativo que De la Rúa.
Poniendo las cosas en claro: Scioli es el mascarón de proa del pejotismo que no consiguió levantar cabeza con la llegada del Huracán Cristina. El kirchnerismo ganador apaciguó las ideas difusas de volver al poder de ese conservadorismo popular que tan bien encarnó Duhalde, y que es una de las identidades del peronismo. Por eso el ascenso de Massa y la expectativa real de saltos con garrocha. Si Cristina no hubiera mantenido el control como hasta ahora, estaríamos con el c..o en la mano contando votitos y esperando alguna salvación extraterrestre. Scioli no tiene un caudal de votos propios, ni militancia ni equipo de gobierno propio. Esto parece que a algunos compañeros les hace creer que será posible entornarlo y condicionarlo. Debieran mirar un poquito lo que ha pasado en PBA en estos años. El vicegobernador Mariotto lo iba a controlar. Está claro que no se podía. La única forma de condicionarlo fue con los aportes del Tesoro Nacional. Pero eso no bastó para que en definitiva Scioli llevara adelante su proyecto conservador.
Por otro lado, debiera estar bien claro que en Argentina, el Presidente manda o renuncia. Ejemplos sobran, y desde la calle no se puede condicionar a quien tiene La Lapicera. El PJ tradicional se encolumnará atrás del Manco, con lo que la disputa entre modelos va a tener al principal enemigo con la manija para hacer y deshacer. Con Scioli, a lo mejor que podemos aspirar es a que no tenga capacidad de moverse. Lo que implica que por cuatro años vamos a estar parados en el mismo lugar, lo que viene a significar retroceder. El kirchnerismo fue grande cuando avanzó, no cuando se quedó donde estaba. La pregunta que le hago a los amigos es quién le impediría devaluar y meternos en una crisis donde la única salida sea el ajuste? O endeudarnos para "volver a los mercados"?. Los factores de poder lo tienen bien claro. Las elecciones provinciales y municipales apuntan claramente a que el FPV va a ganar holgadamente las próximas elecciones. El único que los puede salvar en esta coyuntura es Scioli, porque ellos sí tienen herramientas para condicionarlo.
Algunos compañeros se plantean un cierto esquema de lealtad, votando a Scioli en la general, como si realmente las PASO obligaran a cada uno a acompañar el voto mayoritario. Parecen olvidarse que eso no sucedió nunca en el peronismo. El peronismo tiene un Día de la Lealtad. El resto del año, no. Lealtad es una palabra que intenta forzar una realidad cambiante y rica. Si existiera la Lealtad, Luder o Duhalde no hubieran perdido en sus respectivas elecciones para presidente. El único leal en la historia del peronismo fue Cámpora. Y gobernó por 49 días. El peronismo es un partido de poder y como tal, en él se disputa sin reglas ni consideraciones. El peronismo ha ido con Néstor o con De Narváez. Y probablemente iría con Massa si éste fuera más taquillero, que de todas maneras se llevará una porción del voto peronista anti-K. Y quién sabe qué harían si Randazzo ganara las PASO. Pero eso de que "el que pierde acompaña", una frase que no por ser tan repetida suena aún poco creíble.
Randazzo no es K, pero fue uno de los artífices de la ruptura Kirchner-Duhalde, que implicó la derrota del pejotismo en la PBA, en las elecciones de senador de 2005. Para nosotros empezó a aparecer en el radar cuando empezó a meter mano en los ferrocarriles. Cuando uno empezó a pensar en si no era un buen candidato, escuchó a gente en los transportes públicos que comenzaban a hablar de él. Randazzo es un ochentista, como nosotros. Se define como militante, y se le nota que hace mucho que anda en la estructura. Le falta la picardía para hablar en público, y esa dosis de seducción que un candidato debiera tener. Justamente carece de esa capacidad de chicanear que le atribuyeron erróneamente con lo del Proyecto manco. Pero se lo nota sincero desde lo que dice. Randazzo vincula a la buena gestión con el Estado presente para las mayorías populares. Lo que nosotros llamamos ejercer el patriotismo desde el Estado. Realidades Efectivas. Lo fuimos a escuchar a Carta Abierta. Nos suscitaba dudas, pero nos convenció. Como otros candidatos, está un escalón abajo de Néstor y de Cristina. Pero todo el resto lo está. En una primera impresión, uno piensa que le falta un poco para ser presidente. Pero no deja de impresionarme la cantidad de gente que dice que va a votarlo. Aún perdiendo, puede a la postre ser ganador. Es joven, y este proyecto no se termina en diciembre.
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lunes, 25 de mayo de 2015
martes, 19 de julio de 2011
¡Ochentistas, de pie!
Hemos permanecido silenciosos. El relato mítico de los setentistas y anteriores nos cubrió y, asì como nos guió en nuestros inicios, no nos permitió vernos como un producto original y legìtimo de nuestra historia. Los argentinos no éramos nuevos Che dispuestos a revoluciones. A muchos setentistas les costò entender esto. Hasta la vida, incluso. Otros se dedicaron a rendirle memoria. Otros a armarse un kiosquito que defienden hasta hoy.
Los ochentistas nacimos a la polìtica con el fin de la dictadura. La democracia, los derechos humanos, el respeto al disenso y la conducción de masas (con fuertes toques basistas) son los valores con que nos moldeamos y practicamos. En general le tuvimos (y nos dura), la tirria al acriticismo y el verticalismo. Y, a pesar de la simpatìa, siempre nos costò entender a fondo a monchos, perros y otras razas del setentismo. Menos heroica pero más polìtica, más popular, más masista, nuestra praxis está en lo que ha venido después. Creemos que el kirchnerismo hereda mucho de ésos, nuestros valores.
Fuimos los últimos a hacer pintadas, hasta que la menemtroika se impuso como nueva cultura polìtica, inaugurando el noventismo. El 2001 nos volvió a juntar, y lo de Néstor nos abrió los ojos a lo nuevo llegando. La 125 nos puso en la calle nuevamente. Y el 27 de octubre nos hizo ver que había muchísimos pibes que tomaban el compromiso dejado por Néstor.
Por eso, más allá de una circunstancial derrota ante la derecha (¿cuántas tenemos encima?), sabemos que tenemos esa cantidad de pibes, viejos y laburantes, intelectuales y mujeres del montón, que bancamos a Cristina y al Proyecto. Que con toda esa militancia, le podemos hacer la vida complicada a cualquiera que se nos ponga adelante, màs allá de las encuestas y las campañas mediáticas, ésas con tanto olor a noventas.
Los ochentistas hemos perdido habiendo ganado, y sabemos ganar habiendo perdido. No queremos candidatos que miren las encuestas, queremos parar militantes, organizaciones, y joder al Poder estando junto al, y en el Pueblo.
¡Ochentistas, de pie!
Los ochentistas nacimos a la polìtica con el fin de la dictadura. La democracia, los derechos humanos, el respeto al disenso y la conducción de masas (con fuertes toques basistas) son los valores con que nos moldeamos y practicamos. En general le tuvimos (y nos dura), la tirria al acriticismo y el verticalismo. Y, a pesar de la simpatìa, siempre nos costò entender a fondo a monchos, perros y otras razas del setentismo. Menos heroica pero más polìtica, más popular, más masista, nuestra praxis está en lo que ha venido después. Creemos que el kirchnerismo hereda mucho de ésos, nuestros valores.
Fuimos los últimos a hacer pintadas, hasta que la menemtroika se impuso como nueva cultura polìtica, inaugurando el noventismo. El 2001 nos volvió a juntar, y lo de Néstor nos abrió los ojos a lo nuevo llegando. La 125 nos puso en la calle nuevamente. Y el 27 de octubre nos hizo ver que había muchísimos pibes que tomaban el compromiso dejado por Néstor.
Por eso, más allá de una circunstancial derrota ante la derecha (¿cuántas tenemos encima?), sabemos que tenemos esa cantidad de pibes, viejos y laburantes, intelectuales y mujeres del montón, que bancamos a Cristina y al Proyecto. Que con toda esa militancia, le podemos hacer la vida complicada a cualquiera que se nos ponga adelante, màs allá de las encuestas y las campañas mediáticas, ésas con tanto olor a noventas.
Los ochentistas hemos perdido habiendo ganado, y sabemos ganar habiendo perdido. No queremos candidatos que miren las encuestas, queremos parar militantes, organizaciones, y joder al Poder estando junto al, y en el Pueblo.
¡Ochentistas, de pie!
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