En Santa Rosa, La Pampa, han comenzado las audiencias del juicio a la represión ejercida por el Comando Subzona 14, derivado de la causa principal "1er Cuerpo de Ejército". Los delitos que se juzgan son los derivados de la represión a partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
En el juicio hay diez procesados. Son ellos los ex coroneles Fabio Iriart y Nestor Greppi; y los ocho ex policías Roberto Constantino, Omar Aguilera, Roberto Fiorucci, Carlos Reinhart, Athos Reta, Oscar Yorio, Hugo Marenchino y Néstor Cenizo. Además del "asesor hípico" ex coronel Baraldini, quien está prófugo pero se mueve tranquilo.
Los primeros testimonios fueron tomados en 1984, y tuvo que pasar mucha agua bajo el puente para ver por fin a algunos de estos delincuentes en el banquillo. Lamentablemente, la "famiglia" judicial sigue indemne, y por tanto no se puede esperar mucha vocación de justicia por parte del fiscal Jorge Ernesto Bonvehí, quien parece llevarse bien con los defensores de los represores.
Pero la Caja de Pandora se abrió, y eso es extremadamente positivo. Y tal vez, algunos de estos delincuentes pague por las atrocidades cometidas. Pero lo que nos queda picando es la cuestión de por qué se habilitó solamente la parte de los delitos cometidos a partir del Golpe.
La Pampa, a partir de la creación del Comando Subzona 14, fue uno de los laboratorios de la represión. A cargo del mismo estaba Ramón Camps, quien no se dedicó a componer música clásica en esos tiempos. A fines de 1975 hubo importantes operativos de secuestro de opositores vinculados a diferentes izquierdas. Todo bajo el control del Comando Subzona 14, y, aparentemente, usando listas confeccionadas en el Ministerio del Interior. Y aquì aparecen los problemas. La creación de los Comandos de Zona y Subzona (un invento francés) se debe a un decreto del presidente interino Ítalo Argentino Luder, con acuerdo del resto de los ministros de Isabel Perón. Los gobernadores de provincia aceptaron (o tuvieron que tragarse el sapo) de este decreto. Y aquí es donde empiezan a aparecer las complicidades civiles. Particularmente la de la dirigencia peronista de la época. Isabel, Robledo, Ivanissevich y tantos otros que ahora sufren de amnesia y se ponen nerviosos. Què contradicción.
Esperamos que este juicio sea el comienzo. Hay mucha historia oculta que necesitamos sea puesta a la luz del día