Dicen en mi pueblo que, para que aparezca el dueño, hay que pegarle al chancho.
El Dr. Andrés Carrasco, un investigador de larga trayectoria que dirige el Laboratorio de Embriología de la Facultad de Medicina y pertenece al CONICET, tuvo la osadía de investigar el efecto del glifosato en batracios. Estos animalitos son muy sensibles y se los usa justamente para evaluar la toxicidad de sustancias químicas. Los resultados, bastante asustadores, se corresponden con lo que viene siendo observado en otros laboratorios del mundo. Así se va construyendo el conocimiento científico, haciendo experimentos y sometiendo los resultados a la consideración de la comunidad científica mundial. Como todo investigador del CONICET, el Dr Carrasco tiene amplia libertad para realizar sus investigaciones, y sus resultados son juzgados por sus pares, quienes evalúan y eventualmente repiten esos experimentos. El CONICET mantiene la estructura y paga los sueldos. No suscribe los resultados de las investigaciones en ningún caso, como tampoco lo hacen la gran mayoría de los organismos estatales de financiamiento de la investigación científica. Hasta ahí, nada diferente a lo que se hace siempre.
Pero el Dr. Carrasco se atrevió a poner en duda un pedacito de los fundamentos de la riqueza de los Dueños de la Argentina. Y peor aún, lo hizo público al gran público, o sea, al pueblo argentino, quien es el que paga los sueldos de los científicos, banca la Universidad pública y financia las investigaciones de nuestro sistema. Y que por tanto, tiene derecho a saber si algo es peligroso para su salud ("El pueblo quiere saber de qué se trata"). Hacer esto le granjeó al Dr Carrasco amenazas, aprietes, "visitas" al laboratorio. El Pàgina del domingo pasado publicó
este reportaje, donde Carrasco expone sus resultados y comenta las amenazas recibidas. Pero la cosa no quedó ahí: el perro guardián de los sojeros le hizo un "
contrarreportaje" al ministro de CyT, Lino Barañao, donde intenta tirar "palitos". Barañao no estuvo muy feliz, habida cuenta que no podía ignorar el uso que podía hacer de sus palabras este canalla, como efectivamente lo hizo
aquí. Este sujeto se encargó de hacer que pareciera que Barañao apareciera dando una "respuesta oficial" a Carrasco, donde parecería que prácticamente lo desmiente. Retomando lo que dijimos al principio, y como sabe cualquiera que conozca el sistema científico de la Argentina, el CONICET jamás va a decir que suscribe tal o cual resultado de una investigación. Huergo deturpa este signficado para decir que a este estudio del Dr. Carrasco le "falta el aval del CONICET". El guardián deturpa también otras frases, y se olvida de citar otras, como la última del Dr. Barañao "Claramente apostar a un cultivo es riesgoso, no sólo desde el punto de vista ambiental sino económico".
Huergo finaliza su artículo diciendo "Sí, Barañao es un ministro K. Es la opinión oficial. Punto. Y a otra cosa.". Como diría un patrón de estancia, como le dirá a sus empleados del Clarín Rural. Pero donde haya investigadores comprometidos con la verdad científica, y comprometidos con el pueblo que sostiene su trabajo, no habrá Punto Final, sólo puntos suspensivos.
PD: no sé quiénes son los de lapoliticaonline, sólo puedo decir que usan el mismo formato que La Nación online, y que parece el Seprin, pero mejor escrito