sábado, 21 de febrero de 2009

La Mesa de Enlace y otros 323


ImageTool es un programita de gente de la Universidad de Texas en San Antonio que permite trabajar con imágenes y obtener estadísticas con las mismas. El Clarín publicó esta fotito con el acto de la Mesa de Enlace en Leones.

Resultado de aplicar la subrutina de contaje manual: 323 cabezas. O sea, fueron al acto 323 personas. Falta sumar la Mesa de Enlace. Faltan restar los curiosos, los chicos, los choripaneros y los fotógrafos. A eso llaman acto multitudinario??

martes, 17 de febrero de 2009

En la Biblia no hay camellos


Al menos ninguno como el P4, el P8 o el P9, que usan los habitantes de La Habana para trasladarse por la ciudad. Dicen los viajeros experimentados que las dos mejores maneras de conocer un lugar son caminando y usando el transporte público. Claro que cuando se trata del camello, lo que se puede conocer más que la ciudad (que uno sólo podra apreciar si tuvo la fortuna de quedar parado cerca de una ventanilla o la más increíble de las suertes, un asiento) es la idiosincrasia de los habaneros.
Antes de tomar el camello, usted se acercará a la parada y preguntará por la última persona. Así, "P4 última persona" y más gritado que dicho. Si no grita es como si no hubiera hablado. Alguien va a hacer un gesto con la mano y así usted sabrá que debe subir al camello después de él. El viaje a cualquier parte cuesta 0,40 centavos de peso nacional y el ticket no existe. Tampoco se le indica destino al chofer. Simplemente se sube. O no tan simplemente. ¿Se acuerda de la "última persona"? Bueno, cuando el camello para dos metros más atrás o más adelante de donde se lo espera a los aspirantes a pasajero les importa un carajo el orden de llegada y se suben en aluvión. Hay que empujar, codearse y aprovechar si uno es más alto. Gracias mamá por hacerme alta. La otra posibilidad es quedarse abajo y esperar al próximo. Que no va a tardar mucho, pero va a pasar igualmente lleno.
Una vez dentro del camello, y luego de haber comprobado que nadie controla si usted puso los 0,40 en el recipiente plástico que está delante de la puerta (y que muchos de los que suben no los ponen), el problema es avanzar hasta un lugar lo menos incómodo posible. Descarte cómodo. Si quiere comodidad no suba. Un camello es un colectivo transgénico, cuenta con dos segmentos unidos por un fuelle que posibilita doblar en las esquinas. Este último también es un espacio posible donde ubicarse si no hay más remedio, porque el piso del fuelle se mueve. Usted se adentrará en el camello sujetando la mochila que puso sobre su pecho (porque aquí se punguea) y en algún momento, luchando a los codazos contra las leyes de la física, logrará pararse con cierta estabilidad en algún lado y sujetarse de alguna manija. Esto va acompañado por los gritos del chofer como "¡ Muévanse que atrás está vacío!" (atrás y afuera querrá decir) y las peleas entre los pasajeros que quieren que el de al lado se mueva. Puede suceder que suba un viejo o una señora con chicos y le den el asiento. En una ocasión subió una mujer, logró sentar al pequeño y este se largó a llorar como un chancho. "¡¡¡LA VENTANIIIIIILLAAAA!!!¡¡¡QUIERO LA VENTANILLA!¡¡¡¡QUIERO VER POR LA VENTANILLA!!!!". Pasaron veinte minutos en los que de manera ininterrumpida escuchamos los alaridos de Samuelito mientras su madre se peleaba con la mujer que estaba sentada en la ventanilla y que alegaba ser lisiada por lo que le correspondía guardar el lugar. El llanto de Samuelito fue cortado por un chico que miró exasperado hacia arriba y dijo:
- ¡Pelo pol favol, consíganle una ventanilla!
Y todo el camello fue una carcajada.
Pero llegó el momento de bajarse. Si usted es fanático de los mapas como quien suscribe y se aprendió la organización de las calles sólo le queda tratar de mirar a través de la ventanilla (gracias mamá por hacerme alta 2) y seguir el recorrido. Y ... dónde están los nombres de las calles? No hay carteles de metal. No hay señales en las paredes. Dónde carajo estoy. Para colmo ya es de noche y con la historia de ahorrar energía la iluminación es escasa. Miro, escruto, observo y ajá! Abajo. El nombre de la calle está abajo. En casi todas las esquinas hay una pirámide de cemento al ras del suelo con el nombre de la calle grabado. Una vez que usted se ubicó, buscará alguna de las tres puertas del camello y esperará a su parada. No hay botones para pedirla. Las paradas son fijas y el camello para siempre. Bajar es algo menos difícil que subir, pero eso no quiere decir que sea fácil. En parte porque por las puertas de atrás sube siempre gente que no tiene intenciones de pagar el viaje, y nadie va a esperar a que usted baje. Así que otra vez, avance, codee, hombree, mire feo y empuje. Y por tercera vez, gracias mamá por hacerme alta.

viernes, 13 de febrero de 2009

Cerca de la Revolución


"Todos vivimos en un mundo material"
(Madonna, pensadora materialista contemporánea)


La anécdota me la contó Vincent Vega. Un grupo de científicos latinoamericanos caminaba una noche por Miami, sede de un congreso, discutiendo fervorosamente sobre el surgimiento de una revolución en su área de trabajo. Que la revolución sí y que la revolución no. Hasta que un hombre que los miraba pasar desde una esquina les espetó con marcado acento guajiro:
- ¿La revolución? ¡¡¡La revolución es una mielda!!!

La imagen del hombre en Miami me volvió una y otra vez mientras estuve en Cuba. No porque la Revolución sea una mierda, sino por lo complejo que resulta pensarla desapasionadamente. Al fin de cuentas, cuando uno se identifica con la lucha de los sectores populares latinoamericanos, no puede pisar Cuba sin que le resuenen los acordes del Hasta siempre. El problema es cómo hacer para que los logros, indudables, de la Revolución Cubana no nos impidan ver la complejidad de la actual situación de la isla. Y que no nos lleven tampoco a adjudicar sus deficiencias al bloqueo y nada más. La pregunta que surge es hasta qué punto es posible que Cuba pueda despegarse del contexto social y económico latinoamericano cuando el eje de la producción es el azúcar y la principal entrada de divisas el turismo. Porque un efecto indeseado del CUC es la aparición de diferencias sociales.
Paso a detallar: el CUC es el peso convertible creado para uso del turismo. Por 1 euro te dan 1,15 CUC, por 1 dólar 0,8o centavos de CUC. Usar dólares es ilegal, por eso los que reciben esa moneda de sus parientes del exterior deben cambiarlos por CUC. Cada peso convertible equivale a 25 pesos cubanos. Un refresco de manzana en un bar de cubanos sale 1 peso nacional, un café 2 nacionales, un kilo de naranjas 5 nacionales. Pero el salario de un profesional en moneda nacional ronda los 500 pesos nacionales. Por lo tanto aquellas personas que o bien por tener parientes en el extranjero que mandan dinero o bien por trabajar en algo relacionado con el turismo tienen acceso al CUC gozan de un poder adquisitivo mucho mayor que los que no cuentan con esa posibilidad. Para alojar turistas en casas particulares hay que registrarse y pagar un impuesto alto, de 400 CUC mensuales. Sin embargo, el ingreso de quien posee un hospedaje compensa ampliamente el impuesto. Una noche en un lugar de esos está entre 20 y 30 CUC. En temporada alta (seis meses al año) los alojamientos siempre están ocupados. Hagan cuentas. El acceso a CUC puede darse de muchas maneras: manejando un taxi, vendiendo artesanías, ofreciendo comida en un paladar (restaurante familiar), o por propinas si alguien trabaja de mozo, camarera o maletero. O también si hace como los tres jóvenes cubanos que crucé varias veces en Trinidad acompañando cada uno a una francesa varios años más grande.
La falta de trabajo en el interior de la isla, y la enorme cantidad de turistas que paran en La Habana o al menos pasan por ella de camino a las playas de Varadero y los cayos atrae pobladores hacia la capital. Se aventuran sin tener trabajo ni casa, por lo que terminan ubicándose en asentamientos. Claro que en este caso existe un Estado que actúa y que de a poco construye departamentos para que la gente se mude, pero el ritmo de la solución no llega a compensar el del problema. Aclaro que a pesar de que muchos edificios de La Habana Vieja parecen Sarajevo después de la guerra, no vi una sola persona durmiendo en la calle. Y que no caben dudas que de no haberse producido la Revolución Cuba tendría hoy las mismas condiciones de miseria, violencia y marginalidad que otros países del Caribe. En fin, me tomé el avión de vuelta pensando si al fin de cuentas toda Latinoamérica no es una gran masa que con luces y sombras, comparte problemas históricos y sociales, y que las posibilidades de mejorar las perspectivas estás atadas a la asunción de un mismo horizonte. Porque como dice la canción, "no man is an island".

martes, 3 de febrero de 2009

Lubertino y el Tibet

Eva Row escribió un post maravilloso, para variar, donde habla del portador sano de antisemitismo. Como creo que hay muchos con ese síndrome, y unos cuantos para los que ese antijudaísmo es su núcleo sicótico, voy a evitar por un ratito el tema de Gaza.

Supongamos que, una de las tantas veces en que China hace algo en el Tibet, ciudadanos indignados van a cascotear la embajada de China. Hasta ahí, todo normal. Luego, como el lenguaje de los pro-tibetanos empieza a bordear el racismo anti-chino, dirigentes locales de la colectividad china hacen algún tipo de declaración que no es totalmente del gusto de los pro-tibetanos. Como consecuencia, los pro-tibetanos van y le hacen escraches a los supermercados chinos, porque seguramente, algunos de ellos no están tan en contra de la política del gobierno chino. La titular del órgano de gobierno que debe velar por la concordia entre las colectividades y actuar contra el racismo sale a decir que, a pesar de repudiables, los actos anti-chinos son justificables por la política desastrosa del gobierno chino. Quedaría bastante claro que la responsable de ese sector está echando nafta al fuego, en vez de cumplir su tarea, que es la de prevenir un problema político serio al gobierno para el que trabaja. Tal vez, tratar de apaciguar los ánimos entre los involucrados.

Esta situación ya se repitió con otro figuretti que se cree bello, el cual, entre mirada y mirada al espejo, le creó un pequeño problema diplomático con Cuba a nuestro gobierno, con el asunto del refugio de Hilda Molina en la embajada nuestra en La Habana.

Me pregunto si esta doña figuretti, que vaya uno a saber cuáles pergaminos tenía para ocupar ese cargo, va a continuar creándole problemas al gobierno al que se debe. Pensar que por ahí pasó Zaffaroni, uno de los grandes del derecho argentino.

miércoles, 21 de enero de 2009

Esvásticas e Israel


Dudé mucho en escribir este post. Cada vez que hay un altercado donde Israel es el malo de la película, las reacciones histéricas se multiplican y el lenguaje alcanza voltajes carriotistas. Mucho grito y poco pensamiento, mucha CNN y poca información. Creo, de todas maneras, que es necesario escribir al respecto. Hay que hacerle frente a la demasiada desinformación, al demasiado prejuicio. No por lo que pueda ocurrir en Medio Oriente. Sería muy megalómano pretender que lo que se hace aquí pueda tener mucha o alguna incidencia en un proceso político que ocurre a miles de kilómetros de aquí. La paz en Medio Oriente será alcanzada cuando los pueblos involucrados lleguen a un acuerdo de coexistencia. Lo poco que podemos hacer/observar es apoyar las iniciativas de paz, tratando de entender que se trata del conflicto entre pueblos que son vecinos y parientes. Pero sí es importante por las consecuencias que este conflicto trae. Particularmente por el antijudaísmo que subyace en mucho de lo que se dice y muestra. Por el próximo atentado antijudío que vendrá en consecuencia, justificado por la "opinión pública" en función del sufrimiento palestino. Porque tenemos la obligación de entender las complejidades del asunto que abordamos. Tengo la impresión de un cierto regodeo en quienes escriben/dicen "sionismo (judaísmo) = nazismo", que al final viene a confirmar lo que tanto les inculcaron acerca de los judíos: la perversidad, la taimadez, la inintegrabilidad. Es como si estos autores estuvieran diciendo "vieron? los judíos son así". Entiendo los esfuerzos de muchos de los compañeros blogonautas para mostrar la variedad y diferencias entre ser sionista, israelí o judío. Pero para los autores que mencionaba antes fue, es, y será lo mismo. Simplemente por corrección política dicen "sionista" cuando en realidad piensan "judío".

Una pequeña anécdota personal de hace unos cuantos años: íbamos con una amiga y su padre, quien me acababa de conocer. El señor, sabiendo sólo mi nombre, se lanzó a una diatriba contra los judíos en el gran estilo facho argento. Cuando mi amiga le dijo que yo era judío (técnicamente, tengo ascendencia judía), el hombre se puso blanco y, sobre la marcha, cambió el discurso para continuar su diatriba contra "la derecha israelí". Más claro echale agua. No encuentro otra explicación que no sea este antijudaísmo subyacente, al hecho que se mida a Israel con una medida diferente a la de los otros países. Este mundo es pródigo en violencias de todo tipo, y sin embargo no se ven tamañas reacciones cuando uno de los protagonistas es otro que Israel.

Anda circulando por ahí un collage de fotos donde se pretende equiparar a Israel con el Estado Nazi, donde al lado de fotos de campos de concentración nazi se ponen fotos de víctimas palestinas de brutalidades cometidas por israelíes, para terminar con una bandera israelí con una esvástica en su centro. Todo acompañado por el texto "una imagen vale más que mil palabras". Como si fuera una demostración irrefutable, imagen por imagen, de la equivalencia de la Alemania nazi e Israel.

Como justamente detestamos el uso de la hipérbole para analizar cualquier situación, como no creemos que Néstor sea Hitler o que vivamos en una dictadura, podemos tratar de situar el problema:

1) Israel tiene poco más de 7 millones de habitantes, de los cuales casi 6 son judíos, y el resto, en su mayoría, son árabes y drusos. Unos 300 mil judíos viven en los territorios ocupados en 1967 (Cisjordania, Jerusalém Oriental y los Altos del Golán), donde viven también 3 millones de árabes palestinos.

2) Israel es una democracia parlamentaria. TODOS LOS CIUDADANOS ISRAELÍES, JUDÍOS, ÁRABES Y ETC VOTAN. Hay partidos para lo que uno quiera: derecha, izquierda, religiosos, laicos, árabes, rusos (sí, ruso), comunista. El congreso es variopinto, ya que casi todos, incluyendo los árabes israelíes, tienen representación. Igual que en los regímenes nazis, o no?

3) Israel es un país como cualquier otro: tiene laburantes, políticos, policías, chorros, putas, taxistas e intelectuales, comerciantes. Economistas neoliberales y keynesianos. Pilas de religiosos: judíos ortodoxos, rabinos liberales, curas católicos, sacerdotes coptos, ortodoxos armenios, protestantes de todas las variantes, bahai. Debe haber marcianos asesinos, pero deben ser muy pocos.

4) Los ciudadanos árabes israelíes, drusos y filipinos viven como el resto. No están confinados en guettos ni en bantustanes. Ejercen sus actividades, igual que los judíos. No hay campos de concentración ni limpiezas étnicas.

5) Hay controles de seguridad por todos lados: al entrar al super, en el tren, en el bar, en el aeropuerto. Pero los barrios son abiertos. No se ven countries. Hay pueblitos árabes, drusos, judíos, pequeñísimos y vecinos unos de los otros.

5) Egipto, el principal contrincante de Israel, llegó a entendimientos y a la firma de la paz con este último. Israel desocupó el Sinaí a cambio. Con Jordania también se firmó la paz. Hay conversaciones de paz con Siria. Hubo un principio de acuerdo con los palestinos, que por ahora está estancado, pero que ha llevado a una autonomía limitada de la Autoridad Palestina.

6) Israel ocupa, desde la Guerra de los 6 días, Cisjordania y Jerusalém oriental, los Altos del Golán y ocupó la Franja de Gaza, desde esa época y hasta 2006. Las dos primeras áreas pertenecían a Jordania, la segunda a Siria, y la tercera a Egipto. En todos esos años hubo fuertes intentos, sobre todo de la derecha israelí (de la de verdad), de anexar esas áreas para un Gran Israel. La resistencia palestina, encabezada por Arafat, consiguió sostenerse y colocar el problema de la existencia de un estado palestino a nivel mundial. Las condiciones de vida allí son bastante difíciles para los palestinos. No sólo por los obstáculos que coloca el estado israelí para la libertad de movimientos de la población palestina, sino también por la poca predisposición de los otros países de la región involucrados en ayudar efectivamente al desarrollo social de sus hermanos árabes.

Es en la ocupación que está el nudo del problema. Particularmente en esas tentativas israelíes de anexión completa de esos territorios ocupados, junto a la ideología religiosa de los fundamentalistas de uno y otro lado ("si dios nos dió esta tierra, por qué se la vamos a dejar a los otros?"), que le ha dado mucho espacio al terrorismo. Luego de muchas idas y vueltas existe un consenso, tanto entre israelíes como palestinos, de la necesidad de aceptar una convivencia. Tanto porque el terrorismo achica la cancha política, y deja sólo espacio a venganzas y retaliaciones en una espiral que nunca puede acabar. Son pueblos vecinos, que por fuerza tienen que encontrar una forma de convivir. Cada uno de los actos violentos allí, significan el luto, el miedo y la desesperación para familias palestinas e israelíes.

Por eso creo que es importante dar espacio a quienes pelean por la paz, no por la venganza. No hay causas que valgan la vida de chicos, de uno y otro lado. Por eso es que creo que ha sido muy saludable la política de Canal 7 de no dar espacio a más declaraciones guerreristas ni chicanas políticas, y si, por ejemplo, pasar el documental "Promesas", donde se puede ver qué piensan uno sobre el otro pueblo, chicos palestinos e israelíes. Y no hacer como el Página, que cortó la declaración de Barenboim al respecto de este conflicto, en su edición del 4 de enero, para mostrarlo más antiisraelí. La declaración entera (la misma) se puede leer en el Miradas al Sur del mismo día.

Para entender un poquito más lo de Gaza, sugiero leer ésto o ésto (Me reconcilié con Miradas al Sur, Anguita puede dormir tranquilo ahora)