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sábado, 7 de diciembre de 2013

Civilización o Barbieri!

Posición de Unidos y Organizados ante la Asamblea Universitaria congregada para elegir al nuevo rector de la UBA

Discurso

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Mi nombre es Sebastián Rey y represento a la minoría de graduados de la Facultad de Derecho que forma parte del Frente Unidos y Organizados, desde donde apoyamos la candidatura a Rector de Federico Schuster.

Brevemente haré referencia a dos cuestiones que consideramos deberían ser discutidas por esta Asamblea Universitaria: qué proyecto de universidad quiere cada candidato a Rector y democratización de la Universidad, cuestión que otras Universidades Nacionales están discutiendo y llevando adelante y la UBA se resiste.

El candidato a rector Alberto Barbieri, actual vicerrector y decano de la Facultad de Cs. Económicas, implica la continuidad del statu quo de la UBA expresado en un modelo que promueve la privatización de las facultades como prestadoras de servicios y no como productoras de conocimientos con un fin que trascienda los intereses individuales. Nada indica que su gestión en el rectorado sea diferente de lo que hizo en Económicas, donde desarrolló una política eufemísticamente llamada de “generación de recursos propios”, que consiste en financiarse a partir de actividades comerciales privadas. Paradójicamente esta es la idea de autonomía universitaria que propone desde la década del 90 hasta la actualidad el Banco Mundial. A nadie en esta Asamblea parece hacerle ruido esta contradicción.

De este modo, mediante el arancelamiento de cursos, la quita de contenidos de los planes de estudios para ofrecerlos en posgrados pagos, el manejo de contratos de pasantías precarizadas a los estudiantes y convenios con el Banco Santander Río (que tiene cajeros dentro de Facultades como Económicas y Derecho), la Universidad gestionada por Barbieri se ha convertido en un espacio de negocios para privados, atentando contra su carácter público.

Como organización del campo nacional y popular, entendemos que la universidad debe tener un rol social activo, en el que se garantice el acceso y la permanencia de las clases populares y que apunte a la formación de profesionales con pensamiento crítico al servicio de las necesidades del pueblo que la sostiene. La investigación universitaria no puede estar dirigida únicamente a saciar las vanidades personales de los profesores universitarios. Es imprescindible que la Universidad busque soluciones a los problemas actuales del pueblo argentino y, en especial, de los menos favorecidos en lugar de relacionarse con las grandes corporaciones y empresas.

Por otra parte, el candidato Barbieri no se ha manifestado en relación con la democratización de los órganos de gobierno y su apertura a la sociedad. Compartimos muchos de los reclamos de los estudiantes de la izquierda orgánica que se retiraron de la Asamblea.

Actualmente, la máxima autoridad de nuestra universidad es definida por sólo 236 personas lo que determina una elección profundamente antidemocrática para una institución que nuclea a más de 300.000 personas entre estudiantes, docentes, graduados y no docentes.

Por otra parte, en la Asamblea Universitaria, existe una subrepresentación del conjunto de los docentes de la universidad, donde los profesores regulares tienen el 52% del total de los votos, dejando sin voz a los miles de auxiliares docentes, JTPs y profesores interinos que en una proporción mucho menor pueden integrar el claustro de graduados. Como si esto fuera poco, el estatuto universitario no contempla la participación de los trabajadores no docentes cuya integración con voz y voto al gobierno de la UBA resulta impostergable.

Asimismo, se debe poner en crisis la interpretación que desde la UBA se ha dado al principio constitucional de autonomía universitaria. ¿Autonomía con respecto a quién? ¿Al Poder Ejecutivo y al Legislativo? Seamos sinceros y reconozcamos que acá hay radicales, peronistas, socialistas y partidos de izquierda que sostienen las ideas de sus partidos. Es decir, no se busca una autonomía de los partidos políticos sino del pueblo. La universidad pide fondos al estado pero luego no le rinde cuentas de lo que hace con ellos, porque el acierto o desacierto de sus decisiones es únicamente refrendado por la propia comunidad académica. Es decir, 40 millones de argentinos y argentinas la financian para que 13 decanos y 1 rector decidan cuál va a ser el modelo de universidad que el país necesita.

En esta última década, el proyecto nacional y popular ha impulsado grandes debates que los argentinos nos merecíamos pero nadie se animaba a iniciar para no enfrentarse a las corporaciones. Se ampliaron las voces a través de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.Se abrió el debate hacia la democratización dela justicia. Estamos convencidos de que llegó el momento de iniciar una discusión en serio sobre la democratización de las Universidades Nacionales.

Queremos poner en discusión la representación e integración de los Consejos Directivos, Consejo Superior y la elección de Decanos y Rector.

Estamos dispuestos a iniciar un debate sin prejuicios y analizar las diferentes y variadas experiencias que existen a nivel nacional e internacional en cuanto a la designación de las autoridades de universidades estatales, que van desde la elección por voto directo de la comunidad universitaria y el voto ponderado de los claustros hasta la designación por voto popular.

Por eso impulsamos la convocatoria a Asamblea Universitaria para discutir este y todos los demás temas que el Estatuto de la UBA requiera se modifiquen, en los términos del artículo 90 inciso b, es decir, con la sola firma de 79 asambleístas. Ya tenemos la firma de 50. Convocamos a los estudiantes y graduados de la izquierda que se ha retirado de la Sesión pidiendo la reforma del estatuto que acompañen con su firma y también a quienes apoyan la candidatura de Barbieri pero consideran que la Universidad merece darse esta discusión de cara al pueblo.

Porque consideramos que solo alguien con un profundo sentido democrático y pluralista puede conducir a la UBA durante los tiempos de debate que se avecinan es que proponernos a Federico Schuster como Rector.

Muchas gracias,

domingo, 30 de noviembre de 2008

Universidad, de frente y de espaldas


La universidad que yo conozco tiene una particular relación con el Estado. Es habitual, cuando aparece algún intento por parte del Estado nacional de regular o al menos fijar algún criterio sobre la enseñanza, la investigación o la extensión, que se alcen voces quejosas desde los claustros o desde los espacios de gobierno. La autonomía se alza entonces como un escudo del que se abusa para fijar una línea divisoria, un "ellos" y un "nosotros".
Lo que nadie parece dispuesto a discutir es cómo se formó ese nosotros. La muerte de Raúl Laguzzi ayer en París, donde se había exiliado luego de que la triple A atentara contra su casa y asesinara a su bebé de seis meses, debería obligarnos a pensar en eso. Laguzzi, que fue rector de la UBA después de Puiggrós, era de los universitarios que creemos que nuestro espacio de trabajo carece de sentido si no es concebido como parte de un proyecto nacional. Por eso, el efecto devastador de la dictadura sobre la universidad pública argentina no se sintió sólo en la desaparición y el asesinato de muchos de sus alumnos, graduados, docentes y no docentes. También en los docentes cesanteados, que fueron expulsados de sus cátedras, talleres y laboratorios. Y en los que, con el aval de la intervención dictatorial, accedieron a un concurso y allí se quedaron, aún con la vuelta de la democracia. Durante la normalización, hubo unidades académicas que anularon esas designaciones y volvieron a abrir los concursos. Tengo el orgullo de pertenecer a una de las pocas que en la UNLP fue capaz de hacerlo. Pero aún recuerdo cuando, siendo consejera superior por el claustro estudiantil, recibí una carta de un ex docente de otra facultad, una de las del bosque. El hombre había sido cesanteado con el golpe del 76 y al reestablecerse el gobierno democrático había reclamado incesantemente la devolución de su cargo. Su reclamo nunca había sido atendido y la facultad había concursado el cargo, que como suele suceder había ganado el docente que llevaba años ocupándolo. El autor de la carta nunca recuperó el lugar que le arrebató la dictadura.
El próximo 10 de diciembre se cumplen 25 años de gobierno democrático. La universidad, sin embargo, aún parece más proclive a ver los defectos de un Estado imperfecto, pero que ha aportado bastante para sostenerla y hacerla crecer, que a revisar sus propias zonas oscuras.